Tipo de Publicación: Ensayo
Recibido: 08/06/2021
Aceptado: 07/07/2021
Autor: Ángel Carmelo Prince Torres
Doctor
en Ciencias de la Educación (UFT)
Máster
Universitario en Derecho Internacional (UCM)
Magister
en Derecho Administrativo y Tributario (UCM)
Profesor
en Educación Comercial (IUPMA)
Abogado
(UFT)
Barquisimeto
- Lara
https://orcid.org/0000-0002-0059-7797
E-mail:
arbqto@gmail.com
TOTAL PHYSICAL RESPONSE: MÉTODO PARA EL
APRENDIZAJE DEL INGLÉS EN TIEMPOS DE PANDEMIA
Resumen
Este ensayo
ha sido elaborado con la finalidad de explicar la utilidad del método para
aprendizaje de lenguas denominado como total
physical response (respuesta física total, TPR), con enfoque en el
desarrollo de las competencias para la expresión en inglés y en el contexto de
la pandemia, así como el confinamiento producido por la enfermedad COVID-19 en
todo el mundo. Se presenta dentro del texto, la visión del autor acerca del
tópico escogido y se reconoce que el sistema de total physical response combina el uso de la expresión corporal
como forma para canalizar el aprendizaje de forma divertida y amena, pues se
fundamenta en la adquisición de saberes lingüísticos de manera similar a la
forma en que se produce para conocer la lengua materna con apoyo de los padres.
Se concluyó que el modelo aquí explicado puede representar
una oportunidad en medio de las adversidades gestadas con el SARS-CoV-2 para
que los docentes, bien sea de forma presencial, semipresencial o remota, puedan
enriquecer sus prácticas educativas de
manera que los alumnos internalicen los conocimientos, de una forma que no
resulte cerrada ante sus necesidades de comodidad e identificación con aquellos
que se ha de desentrañar en las clases pertinentes.
Palabras
clave: Total physical response;
aprendizaje; pandemia.
TOTAL PHYSICAL
RESPONSE: METHOD FOR ENGLISH LEARNING IN TIMES OF PANDEMIC
Abstract
This essay has been prepared in order to explain
the usefulness of the method for language learning called total physical
response (TPR), with a focus on the development of skills for expression in
English and in the context of pandemic, as well as the confinement produced by
the COVID-19 around the world. The author's vision about the chosen topic is
presented within the text and it is recognized that the total physical response
system combines the use of body expression as a way to channel learning in a
fun and enjoyable way, as it is based on the acquisition of linguistic
knowledge in a similar way to know the mother tongue with parental support. It
was concluded that the model explained here may represent an opportunity in the
midst of the adversities gestated with the SARS-CoV-2 for teachers to enrich
their educational practices so that students internalize knowledge, in a way
that is not closed to their needs for comfort and identification with those who
have to unravel in the relevant classes.
Keywords:
Total physical response; learning;
pandemic.
Introducción
En el contexto educativo, el proceso por medio del cual se
generan los aprendizajes ha sufrido diferentes mutaciones con el transcurrir
del tiempo. De esta manera, se han implementado diferentes metodologías,
estrategias, modelos y prácticas que son aplicables en distintos ámbitos de
acuerdo con las usanzas de las sociedades dentro de las cuales se ejecutan.
Conforme con Hernández e Infante (2017), el proceso de
enseñanza – aprendizaje consta de medios que proporcionan los docentes, con la
finalidad de que el educando a través de determinadas experiencias consolide lo
que se conoce como aprendizaje significativo. Es por ello que en los centros
educativos resulta trascendental que se promueva el desarrollo cognitivo de los
estudiantes a través de herramientas variadas, pues dentro de ellos no
solamente se establecen canales para la socialización y el cumplimiento de los
fines del Estado, sino que idealmente se propende al impulso académico de
quienes allí se relacionan, ya que en la escuela se pretende que la persona se
prepare en distintos ámbitos para la vida comunitaria (Tocora y García, 2018).
De hecho, lo afirmado en el párrafo anterior está alineado
con la normativa contemplada en el artículo 26.1 de la Declaración Universal de
los Derechos Humanos. En el texto elaborado en el seno de la Organización de
Naciones Unidas (ONU, 1948) se contempla que la educación como un derecho,
perseguirá el desarrollo pleno de la personalidad en hombres, mujeres,
adolescentes y niños. Así, se asume que en dicho sentido se incluye el cúmulo
de saberes en sus muchos tipos.
Además, en el Pacto Internacional de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales, también de la Organización de las Naciones Unidas (ONU,
1966) se considera en su artículo 13.1 que la educación servirá para dar
capacitación a las personas, de forma que puedan participar de manera efectiva
en espacios sociales libres. Esta capacitación puede perfectamente incluir el
aprendizaje de las lenguas como forma de asegurar el futuro de los estudiantes,
al proveerles de destrezas que complementen su potencial participación en los
sistemas de productividad nacional y supranacional.
Ahora bien, especialmente durante el año 2020 pudieron
evidenciarse cambios en distintos espacios de la humanidad en función de la emergencia
sanitaria producida por la proliferación de la COVID-19, que de acuerdo con la
Organización Mundial de la Salud (OMS, 2020) “es la enfermedad infecciosa causada por el coronavirus
que se ha descubierto más recientemente. Tanto este nuevo virus como la
enfermedad que provoca eran desconocidos antes de que estallara el brote en
Wuhan (China) en diciembre de 2019” (p. 1), siendo que su impacto incluso en
2021 mantiene vigencia a nivel mundial, pues es natural que en procesos de
crisis resulte tangible la incertidumbre ante lo que depara el futuro en
condición de la continuidad temporal de esta clase de evento.
Debido al alcance que a lo
largo de los cinco continentes del planeta Tierra ha tenido la COVID-19, se ha
producido su consideración como pandemia por la Organización Panamericana de la
Salud (OPS, 2020) al exponer que desde el 30 de enero de 2020 la enfermedad se
consolidó de tal manera por resultar una emergencia sanitaria pública con
incidencia internacional. Por ello, las resultas del coronavirus se asumieron
conectadas a enormes cantidades de personas víctimas de la situación.
Los sistemas educativos y
sus prácticas también fueron afectados por la expansión de la COVID-19. Es por
ello que el proceso de aprendizaje se ha visto condicionado por los eventos
relacionados con el SARS-CoV-2, pero no por ello implica que se dejaron de lado
las consideraciones generalmente aceptadas acerca de las teorías sobre las
formas de aprender. En este sentido, Abril-Lancheros (2021) explica que:
En la sociedad, a través
de la historia, las pandemias han dejado un cúmulo de experiencias, permitiendo
así revisar y profundizar situaciones similares a las vividas en el inicio del
siglo XXI, que posibilitan entender el manejo de una situación desconocida para
muchas personas de una sociedad. Posiblemente en la creación de una cultura de
aprendizaje se logre aplicar y dar un manejo en diferentes factores que le
ayuden al ser humano a identificar herramientas, tanto internas como externas,
para evitar su desesperanza aprendida (p. 14).
Con lo anterior, se entiende
entonces que en el ambiente creado dentro de la pandemia y el confinamiento que
se tuvo que implementar para combatir al coronavirus (incluso con medidas de
distanciamiento social), se pudieron obtener insumos para el aprendizaje.
Además, se manifestó la aplicación de instrumentos tendentes al impulso de una
nueva realidad.
En este sentido, la formación a
distancia tuvo un gran auge, puesto que tal como apunta Prince (2021) en vista
de que la educación de carácter presencial se vio restringida con el inicio de
la pandemia, se dio empuje a otras alternativas que hicieron visibles brechas
tecnológicas y sociales entre los grupos de personas. Al ser la enseñanza de lenguas uno de los
elementos conformantes de la integralidad en la educacional general, entonces
puede decirse que esta figura también se cubrió por la circunstancia
indicada.
Dentro de las formas de enseñar
lenguas, se considera que la total
physical response (TPR, respuesta física total) es una de las maneras en
que puede, de forma amena, promoverse el aprendizaje en tal campo y por ello
James Asher explicó este método que consiste en la mixtura del habla con la
realización de actividades físicas que permitan lograr los propósitos
planteados (Centro Virtual Cervantes, 2021). Esta manera de procurar la
inmersión del estudiante en el mundo, es por lo tanto perfectamente aplicable
por medio de entornos virtuales a través distintos recursos adecuados para ese
fin (utilizando pantallas, cámaras, computadores, entre otros).
Por ende, la total physical response puede resultar
de gran importancia para la progresión del proceso educativo en momentos dentro
de los cuales no se cuenta con la posibilidad de clases presenciales (como en
el caso de la situación de pandemia). De allí estriba la importancia de conocer
las implicaciones en la ejecución de este modelo para el aprendizaje del
inglés.
Argumentación
Ya con la base de las
afirmaciones que anteceden, cabría entonces realizar la siguiente interrogante:
¿en qué consiste la total physical
response (TPR) en medio del aprendizaje de lenguas como la inglesa? Y al procurar
respuesta a esta pregunta, se daría entonces una mejor base para comprender su
potencial utilidad al momento de llevar a cabo el acto educativo a distancia y
bajo medidas de confinamiento por acción de la enfermedad por coronavirus. De
acuerdo con la Universidad de la Rioja (2020) es menester aclarar que:
El TPR consiste en que cuando se aprende un lenguaje adicional, este es internalizado mediante un proceso de descifrado de código lo que permite, a su vez, un periodo largo de desarrollo de la comprensión antes de la producción de lenguaje. Este sistema de aprendizaje se basa en la idea de que el cerebro humano está biológicamente programado para aprender cualquier lenguaje natural (p.1).
Esta consideración, es especialmente resaltante al momento de indicar que la aplicación de este método puede resultar de gran utilidad para los niños, pues el modelo se fundamenta en el hecho de observar la forma como se aprende una lengua materna. Lo señalado, de acuerdo con quien ha escrito estas líneas, es de interés para desarrollar de forma adecuada el proceso de aprendizaje, puesto que representa la fusión de la comunicación verbal y no verbal para desplegar destrezas lingüísticas.
Según la experiencia del autor de este ensayo, los niños en los entornos educacionales aprenden de manera más dinámica, es decir, combinando los saberes al hacerlo de forma divertida usando colores, canciones, mímicas, ejercicios, movimientos que llamen la atención y ejecutando acciones que resulten agradables a los sentidos. Por ello, es que no se puede dejar de lado el emblemático deber del profesorado en lograr que el aprendizaje se manifieste en los educandos de una forma efectiva, que le permita aplicarlo en sus vidas futuras.
La precitada Universidad de la Rioja (Ob. Cit.), da a entender que el aprendizaje del inglés por medio de la respuesta física total, se caracteriza por lo siguiente:
1. Se produce con la respuesta del estudiante al uso de la palabra por parte del docente.
2. Convierte a las clases en experiencias sencillas y amenas.
3. Parte de una etapa receptiva dentro de la cual el educando escucha, pero no produce en otros idiomas, ni de manera oral o escrita.
4. Sin embargo, en la fase receptiva es posible que el alumno se manifiesta de forma física para indicar la comprensión del mensaje.
5.
Puede
llevarse a cabo por medio de la aplicación de juegos. Entre ellos se puede
recomendar a Simon says (Simón dice);
head, shoulders, knees and toes (para
conocer partes del cuerpo), el
desarrollo de canciones como if you’re
happy and you know it (donde se asocian gestos con emociones) o here we go round the mulberry bush (realizando
mímicas de diferentes acciones).
6.
El
docente asume rol de padre, mientras que el estudiante funge como su hijo.
Vivero (2019) afirma también que para el aprendizaje en niños utilizando TPR, es muy factible el uso de juegos porque desencadena destrezas físicas, psíquicas e intelectuales, pero en este caso la fundamentación de la actividad debe estar enlazada con el proceso de escucha activa, aunque todo ello puede resultar de utilidad para su desarrollo socioemocioal. Por la aseveración mencionada, es que la autora también explica que:
La estrategia del TPR fomenta la audición y comprensión de lenguaje por medio de consignas relacionadas con una acción física. Al principio de la inmersión, el docente debe indicar consignas sencillas acompañadas de una acción física específica, una vez que los niños lo dominen, se deben implementar frases y aumentar la complejidad. Esto se puede trabajar por medio de canciones en las que los niños deben seguir instrucciones o en dinámicas grupales (p. 53).
Esto quiere decir que, de conformidad con la planificación que realice el docente, la respuesta física total podría llegar a ser la respuesta para integrar estudiantes que puedan en algún momento considerar las clases como monótonas. Aplicando este tipo de estrategias, no se implicaría un relajamiento en el camino de aprendizaje, sino que por el contrario, constituiría un aseguramiento de que el estudiante potencialmente pueda identificarse y motivarse a cumplir con la asistencia a las clases para pasar un rato ameno y contrario a cualquier otra concepción tradicionalista que le genere situaciones de estrés.
Ahora bien, en el contexto de la pandemia y la educación remota, ¿es posible llevar a cabo TPR de manera efectiva? Y para quien ha escrito este ensayo, la respuesta es que sí, siempre y cuando el docente encargado de mediar los conocimientos sobre inglés (o en general, para el aprendizaje de lenguas), realice una adecuada programación de recursos que le sirvan para realizar las prácticas con los educandos, especialmente cuando son niños. Todo dependerá de la disposición del profesor y su capacidad de asumir cambios de paradigmas.
En medio de los entornos de aprendizaje a distancia, es posible servirse, cuando sea posible, de vídeos y canciones en línea, así como la implementación de hardware y software que sean útiles para lograr respuestas físicas, auditivas e incluso emocionales. Ahora bien, es cierto que precisamente por la existencia de desigualdades sociales, la brecha digital podría constituir un obstáculo para hacer realidad esta meta, pues según Toudert (2019) es básicamente un concepto referido a las posibilidades que tengan las personas de acceder a internet y por lo tanto, a la tecnologías para la información y la comunicación (TIC).
También
es crucial dejar claro que, en contexto de la pandemia, es emblemático el hecho
de que esta situación ha permitido que se potencie el repensar de la educación.
Esta cuestión, se traduce en la cimentación de un abanico de comienzos que
pueden ir en pro del avance social y dentro de los centros de enseñanza resulta
determinante porque como ha dado a conocer la ONU (2020) “los maestros de todo el mundo han trabajado individual
y colectivamente para encontrar soluciones y crear
nuevos entornos de aprendizaje para sus estudiantes” (p. 1) y uno de esos remedios puede ser la
activación de la TPR de forma remota.
No es casualidad que haya estudios
relacionados con la capacidad de la respuesta física total como canal para
despertar curiosidad y motivación en estudiantes. Así, Molina et al (2020) han
manifestado que:
El
método contribuye de
manera muy representativa al
crecimiento de la
capacidad metacognitiva en los
estudiantes, en la
medida que por
medio de este
y todas sus características participativas y
dinámicas, los educandos logran apoderarse conscientemente del
proceso de aprendizaje
del inglés como
segunda lengua con
mayor comodidad y simplicidad, permitiendo
desarrollar una postura
autorreguladora respecto a sus avances,
fortalezas y falencias
por mejorar (pp. 137, 138).
La efectividad en la aplicación de este modelo,
especialmente al momento de tratar a niños, dependerá del compromiso y la
paciencia del docente. No obstante, es innegable que representa contraposición
a rancias estructuras que no permiten que el proceso educativo formal se asocie
con la diversión.
Conclusiones
Las adversidades no pueden consolidarse como situaciones
dentro de las cuales los individuos no sepan hacer frente ante los retos que se
presentan en sus vidas, sea esto observado desde cualquier matiz. Por el
contrario, cuando se presentan escollos en la humanidad, es cuando se debe dar
un giro que permita tornar las circunstancias negativas en positivas.
Si hay algo que hombres, mujeres, adolescentes y niños han
aprendido con el fenómeno de la propagación del SARS-CoV-2 en todo el mundo, es
que la vida continúa. En vista de ello, es importante que, con resiliencia,
pero al mismo tiempo de manera responsable, se sigan cumpliendo las actividades
sociales y se llenen los roles respectivos, de manera que no se presente
involución en el desarrollo de las naciones.
Para quien ha escrito este ensayo, el método conocido como
TPR es perfectamente aplicable tanto de manera presencial como no presencial,
en aras de permitir el proceso de aprendizaje de lenguas, especialmente el
inglés, cuando va dirigido a los estudiantes con particular referencia a los
niños. Por ello, mientras se espera la total normalización de manera global
dentro de escuelas, universidades u otros centros de enseñanza, es importante
plantearla como una alternativa para permitir que las clases puedan, sin
atrevimiento de querer ser muy ambiciosos, convertirse en medios a través de
los cuales los educandos escapen de las terribles realidades que atestiguan por
la COVID-19, situándose en tejidos que le permitan enriquecer su cognición al
tiempo que experimentan ratos placenteros.
La base sobre la cual el sistema TPR propuesto por James
Asher entre los años sesenta y setenta del siglo XX, es adecuada en el sentido
de que combina la capacidad de expresión corporal como una forma de integrar el
inglés u otras lenguas a la estructura de saberes en los alumnos. Con ello, se
promueve una importante herramienta para catalizar la preparación de personas
prestas a ejecutar labores en sociedad, con soporte en competencias para la
comunicación y expresión.
Es cierto que adaptarse a los cambios resulta muy duro,
especialmente cuando se está acostumbrado a la normalidad, y no al concepto de
lo que se dice es una nueva normalidad,
que en realidad es muy distinta a lo ya conocido. Sin embargo, la vida es
dinámica, no estática, y por esa razón es necesario saber que la adaptación a
los constantes cambios es incluso un mecanismo para la misma supervivencia.
Otro elemento que para el autor de este texto es muy
importante es el hecho de que, para llevar a cabo la respuesta física total con
éxito, es menester la constante preparación. Los docentes que deseen aplicarla,
están por lo tanto en el deber de prepararse día a día aprendiendo nuevas
maneras de expresión, juegos, canciones y demás similares que permitan combinar
lo físico con lo académico y que representen una puerta, para que desde la
infancia se sienta el llamado para aprender lenguas.
Con respecto al futuro, no se sabe lo que ocurrirá, pero con
una perspectiva positiva, la humanidad logrará salir delante de este trance.
Por esa causa es que no pueden estancarse los procesos, especialmente los de
corte educativo, porque es bien sabido que la educación se asume como una de
las bases fundamentales para cualquier sociedad, e incluso puede llegar a
condicionar la forma en ejecución de acciones gubernamentales dentro de un
espacio determinado.
Por lo indicado en el párrafo anterior, es que resulta
necesario aplicar la inventiva para dejar que el flujo educacional corra. Del
mismo modo, es importante que los actores educativos se encuentren prestos a
realizar los ajustes necesarios para ser más eficientes con las labores que les
atañen, y de allí parte la necesidad de conocer
directrices como las de la TPR, siempre pensando en el bienestar de los
educandos y con la mente abierta a la aplicación de estrategias que sean más
dinámicas, todo con el norte de cumplir con la meta de sostener elementos para
que la preparación de los estudiantes, sea de la forma más integral y completa
posible.
Aprender lenguas puede llevarse a cabo en ambientes
accesibles, que resulten amigables para quienes se encuentren en ellos. Por
ello, el método total physical response
puede ser un elemento que, agregado a la ecuación escolar, provea las
condiciones para hacer de ello una realidad.
Referencias
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