Tipo de Publicación: Ensayo
Recibido: 26/05/2021
Aceptado: 04/06/2021
Autor: Nailet Eurídice Núñez Carvajal
Lic. En Relaciones Industriales
Esp. en Gerencia en Recursos Humanos
Maestría en Docencia para la Educación
Superior)
Doctorado en Educación
Universidad Nacional Experimental “Simón
Rodríguez”
Barquisimeto - Venezuela
https://orcid.org/0000-0002-4609-1193
E-mail: nuna19785@gmail.com
COMPENDIO
INTERPRETATIVO VIVENCIAL DE LA COMUNICACIÓN EN PANDEMIA
Resumen
El siguiente ensayo pretende esbozar
una visión interpretativa desde la perspectiva de la vivencialidad de la
comunicación, su relevancia e importancia para ser manejada de manera eficaz y
asertiva en cada proceso de nuestras vidas, de acuerdo a cada rol por asumir,
situación y acontecimiento a nuestro alrededor, con una mirada que se desliza
por los cambios y transformaciones necesarias que hemos sufrido desde los
inicios de la pandemia Covid-19, a principio del año 2020. Este compendio invita a repensar nuestros procesos neuro
afectivos (sensaciones, emociones y vivencias) en concordancia con el
pensamiento racional, en el entendido que reconocer e interpretar estrategias
comunicacionales efectivas nos permitirán una mejor adaptación con nuestro
entorno. Llevando este recorrido
interpretativo a la internalización de la neurocomunicaciòn como alternativa
viable para la readaptación de nuestra manera de comunicarnos desde la
comprensión y el entendimiento del “aprender a escuchar , hasta la
interpretación, análisis y respuesta a nuestro entorno” ; desarrollando la
capacidad de cambiar aquellos aspectos que debemos mejorar para lograr una
conciliación en nuestra mente, palabras y acciones, desde el respeto, postura y
aceptación de la opinión de los demás . Sin perder la esencia que caracteriza
nuestro ser desde la complementariedad de criterios lógicos.
Palabras clave:
Comunicación, sensaciones, emociones, vivencias, interpretación.
EXPERIENCE
INTERPRETIVE COMPENDIUM OF COMMUNICATION IN PANDEMIC
Abstract
The following essay aims to outline an interpretive
vision from the perspective of the experience of communication, its relevance
and importance to be handled effectively and assertively in each process of our
lives, according to each role to assume, situation and event to our around,
with a look that glides through the necessary changes and transformations that
we have suffered since the beginning of the Covid-19 pandemic, at the beginning
of 2020. This compendium invites us to rethink our neuro-affective processes
(sensations, emotions and experiences) in concordance with rational thinking,
on the understanding that recognizing and interpreting effective communication
strategies will allow us to better adapt to our environment. Taking this interpretive
journey to the internalization of neurocommunication as a viable alternative
for the readaptation of our way of communicating from the understanding and
understanding of "learning to listen, to interpretation, analysis and
response to our environment"; developing the ability to change those
aspects that we must improve to achieve a conciliation in our mind, words and
actions, from the respect, posture and acceptance of the opinion of others.
Without losing the essence that characterizes our being from the
complementarity of logical criteria.
Keywords: Communication, sensations, emotions, experiences, interpretation.
Introito
La humanidad en su
incansable búsqueda de comprensión de la realidad que le rodea, se ha valido
del conocimiento como herramienta forjadora de una evolución histórica, de
todos los contextos que contemplan al ser humano y su entorno. Con la firme
convicción de haber resuelto muchos dilemas a lo largo de la historia de la
humanidad; rompiendo barreras de lo inimaginable y dándole credibilidad a una
realidad que solo alucinábamos. Suministrándole vida a nuevas creaciones e
innovaciones tecnológicas, que nos han llevado a reformular viejos y nuevos
paradigmas, propiciando a su vez y entre otros aspectos, modas incontrolables
de consumismo; aunado al pensamiento deshumanizado; reflejado ampliamente en
acercamientos a través de la virtualidad y manejado con un sentido amplio y
reduccionista del tiempo para interactuar con el entorno.
De esta realidad se proyecta un futuro de la
humanidad basado en la cibernética donde se pretende alcanzar todos los anhelos
de la humanidad, a través de los avances tecnológicos como evolución global del
planeta. Dejando a un lado lo verdaderamente elemental, “un planeta para la
humanidad y una humanidad que habite el planeta”. Sin embargo, desde mi
perspectiva, sin esos grandes avances notorios a través del tiempo y definidos
en todas sus etapas históricas a través del concepto de transversalidad; no
sería posible reconocer los aportes desarrollados en cada etapa de evolución
humana; como fundamento para una visión actual del conocimiento desde un
proceso más humanista, donde la filosofía sigue siendo la madre de todas las
ciencias, porque permite darle forma al pensamiento y llevarlo a procesos
científicos.
A este respecto, a principios del año 2020, sucede lo
inesperado; aquello que solo habíamos visto en películas y que nos parecía
ciencia –ficción, ya que el hombre se sentía seguro de poder dar explicación a
cualquier tema o acontecimiento que afectara a la humanidad surgiendo la
posibilidad de resolver cualquier situación; además de capaz ante la
posibilidad de tener respuesta a cada circunstancia. Emergiendo de manera
inesperada un proceso epidémico que prontamente se convertiría en pandemia
mundial, obligando a la humanidad a una suspensión inevitable de la vida
cotidiana; y al reconocimiento de nuestra realidad como humanidad frágil y
expuesta; llevándonos a repensar nuestras vidas, costumbres, emociones,
sensaciones y todo aquello que arropa nuestro ser.
Es allí donde surge la importancia de un proceso de
auto – reconocimiento e internalización de la necesidad que poseemos los seres
humanos de interrelacionarnos; a través de la comunicación en todas sus
diversidades de métodos y maneras, para poder sentirnos parte del entorno,
durante el necesario aislamiento para evitar el contagio y propagación del
virus COVID -19.
Viéndonos obligados a retomar la convivencia de
manera estricta e irrefutable con familiares, amigos, allegados y demás;
valiéndonos de los recursos y medios tecnológicos, para afrontar la
cotidianidad, y teniendo que retomar de manera inevitable la interacción de los
procesos comunicacionales en físico con el contacto de nuestro entorno cercano
y virtualmente con nuestros familiares, así como allegados distantes, y todo lo
que ello implica.
Ahí también nos considerábamos expertos en manejar
las herramientas comunicacionales, sin embargo, es reconocido en el proceso de
la comunicación, aplicado a cualquier circunstancia o contexto, diversos
componentes inalienables de la subjetividad implícita que poseemos todos los
seres humanos como las emociones, sensaciones y el sentido de la interpretación
y análisis que le damos a cada circunstancia que nos acontece; arrastrándonos
hacia nuestro Ego (Encargado de exponer nuestro interior representativo del ser).
El complejo arte de la comunicación.
Si el arte es percibido como la creación de obras o
expresiones que asombran a nuestros sentidos por lo que logran transmitirnos,
entonces valdría la pena la interrogante de: ¿Cómo lograr ese punto de
equilibrio entre alma, cuerpo y mente en la comunicación? Según Pizzolante (2007)
“comunicar viene de comulgar, compartir valores que se hacen comunes. Nos
comunicamos cuando compartimos y esa sigue siendo una realidad permanente” (p.
170).
Sin embargo, es más complejo de lo que parece, ante
la relación directa de la subjetividad e intersubjetividad que denota cada
persona, representada en la forma de ser y accionar, para influir en la manera
que pensamos y actuamos en lo personal y en la interacción con los demás,
desarrollando rasgos característicos que denotan nuestra identidad o
personalidad, desde la realidad propia en que cada uno observamos el mundo a
nuestro alrededor.
Más aún, se vuelve un complejo, pero necesario
aspecto cultural, que nos lleva a una breve pero certera reflexión. Así lo
expone Pizzolante (Ob. Cit.) “nadie tiene el monopolio de la razón, ni la
exclusividad de la mentira”. Frase que nos sirve para comprender y adentrarnos
en otros aspectos implícitos en estos tiempos donde la humanidad se ve
conmovida por sensaciones, emociones, vivencias personales y compartidas, pero
que también arrastra diversos procesos en materia de principios, prejuicios,
valores y ética, que complementan una visión transmoderna de cualquier temática
única, abordada. De tal manera que podemos tomar en cuenta el llamado global de
unificación de la humanidad; demostrando con esta postura, que seguimos siendo
seres autónomos conformando sociedades con características y roles
particulares.
En ese sentido, cada uno
debería cumplir un papel primordial en forjar pueblos de mentes abiertas a los
cambios, pero con fundamentos morales bien definidos, que nos lleven a asumir
desde el compromiso individual hasta la conformación de mejores naciones para
sustentar condiciones favorables al colectivo desde lo político, cultural,
social, ético y económico, valiéndonos de los recursos de la virtualidad y el
manejo tecnológico creativo al servicio del crecimiento de los países desde el
reconocimiento del saber de sus pueblos.
Más aun, desarrollar
herramientas constructivas que nos permitan gerenciar eficaz y eficientemente
nuestra comunicación desde lo personal hasta lo social transitando por lo
profesional, permitiéndonos avanzar en procesos sociales, psicológicos y emocionales, que nos lleven a
trascender hacia una experiencia de comunicación saludable, haciéndonos sentir
cómodos con nosotros mismos y con el entorno, reconociendo la necesidad de
asumir un rol proactivo y conciliador con el mundo que nos rodea controlando
nuestro accionar y decisiones de manera más asertiva.
La complejidad del manejo de las sensaciones,
emociones y vivencias para obtener coherencia comunicacional
Ante el cambio abrupto e
inesperado que nos impuso la pandemia, el reajuste obligatorio a las
condiciones de vida y el temor a contraer una enfermedad desconocida hasta el
momento, pero amenazante por su mortalidad, surgen las sensaciones en cada
individuo, avaladas e impulsadas desde nuestros sentidos hacia nuestro complejo
universo neuronal, que controla nuestro sistema nervioso, y que además se
estimula con el entorno que nos rodea, emergiendo conductas inesperadas y
representadas en el manejo comunicacional.
Todo esto expuesto a través
de nuestras emociones, que se ven reflejadas en el mensaje a transmitir,
denotándose en: nuestras expresiones corporales, faciales, en la gesticulación,
tono de voz y la manera como nos manejamos
en la interacción con el mundo a nuestro alrededor.
Aquí debo agregar un
concepto desde mi percepción “No es lo que decimos, sino como lo decimos”; me
parece que describe gráficamente a aquellas personas que son muy evidentes al
exteriorizar sus emociones. Siendo uno de los aspectos que nos define de manera
resaltante en nuestros valores, crianza, educación y formación cultural; que
claramente terminan por delimitar nuestras conductas; muchas veces regidas por
un servilismo conductual para encajar con patrones de la sociedad; o sumarnos a
un individualismo colectivo que nos genera sensación de tristeza por la falta
de empatía , pero que a su vez nos permite un estado de comodidad en el logro de nuestros intereses hacia la
obtención de algo que anhelamos o esperamos lograr y todo con el fin de encajar
en las masas y no ser juzgado o alienado por un planteamiento contrario a lo
expuesto por la mayoría.
Todo esto aunado actualmente
a un sentimiento de incertidumbre hacia lo que conocíamos como normalidad y
enfrentándonos a la readaptación de circunstancias y costumbres que ya venían
arraigadas o tuvieron que generarse, por condición familiar, entorno,
sentimientos o simplemente por la convivencia impuesta por la pandemia.
Desde mi opinión el reconocimiento
y aceptación de lo que nos sucede nos invita a reflexionar y accionar sobre las
circunstancias que nos acontecen, por ello daré inicio a definiciones sobre la
sensación, emociones y vivencias.
Sensación
Del latín sensatio,
de sentire, percibir por los sentidos), según Luria (1975) es el
hecho de:
Percibir por
los sentidos, o también
cualquier impresión confusa de tipo interno, sentimiento o afecto. Propiamente,
el fenómeno psicofisiológico por el que un órgano sensorial capta, transmite y
elabora un determinado tipo de energía que le proporciona un estímulo externo. A
este fenómeno de tipo específicamente fisiológico, le corresponde en el
organismo/sujeto la conciencia de entrar
en contacto con el medio externo o interno (p.24).
Entonces, se
puede indicar desde el punto de vista de la psicología empírica, que las
sensaciones surgen de los sentidos que funcionan como receptores, canalizando
las emociones según el estímulo para clasificarlas en interoceptivas, propioceptivas y exteroceptivas; las primeras exponen
nuestra condición circunstancial orgánica, las segundas definen una postura de
respuesta ante el estímulo por parte de nuestro cuerpo y las terceras se
adaptan al exterior y nos permiten adquirir posturas o comportamientos de
respuestas ante el mundo que nos rodea, resaltando la condición única y
exclusiva de cada individuo en cuanto a la intensidad o duración que pueda
tener una sensación.
Sin embargo, a
nivel filosófico se presenta una disyuntiva en el dilema de relacionar un
sentimiento con un pensamiento; es decir “cuerpo y mente”. Ahí, Kant (1952)
plantea:
La relación de
las sensaciones con el pensamiento, donde se han
contemplado fundamentalmente dos puntos
de vista: Racionalismo y Empirismo. Para éste, no
hay conocimiento sin
sensación previa; para aquél, hay conocimientos que no dependen de la
sensación. En una vía de síntesis, se consideran vacíos los pensamientos
sin sensación, y ciegas las sensaciones sin pensamiento (p.192).
Considero un
ciclo inevitable entre la sensación, condición orgánica, pensamiento y
conciencia sin dejar a un lado aquello que llamamos sentimientos y se traduce
en emocionalidad, explorada y expuesta recurrentemente en los procesos
comunicacionales.
Emociones
Otro factor relevante e incidente a considerar son las
emociones definidas por Panksepp (2021):
La emoción se caracteriza por ser una alteración del ánimo de corta duración, pero,
de mayor intensidad que un sentimiento. Por su parte, los sentimientos
son las consecuencias de las emociones, por ello son más duraderas y se pueden
verbalizar. Las emociones son las causantes de diversas reacciones orgánicas que pueden ser de tipo
fisiológico, psicológico o conductual, es decir, son reacciones que
pueden ser tanto innatas como estar influenciadas por las experiencias o
conocimientos previos.
Según la Neurociencia termino y ciencia propuesta por este
mismo autor, las emociones se canalizan a través del sistema límbico y recorren
nuestras estructuras cerebrales para producir reacciones fisiológicas. A
grandes rasgos, se puede plantear que las emociones obedecen a los tipos de
reacción que sirven como estímulo y estas pueden ser fisiológicas las cuales corresponden al
sistema endocrino y hormonal, convirtiéndose en una reacción espontánea que se
manifiesta en los rasgos característicos de nuestro cuerpo (tono de voz,
gestos, expresiones faciales, entre otros), diría que delatores inmediatos de
nuestro humor, dejándonos al descubierto ante nuestro interlocutor cuando no
sabemos controlarlos y son reconocidos en nuestro entorno; como reacciones
psicológicas. Y se pueden definir de acuerdo a los procesos cognitivos que vivencia
cada persona, y esto se expone en el estado de ánimo que define las fortalezas,
debilidades y circunstancias de cada individuo, determinando su conducta ante
el entorno socio cultural.
Es allí donde en muchas circunstancias se producen una
gran presión social y expectativas de nuestro accionar, llegando a incidir en
diversas circunstancias como factor de presión para la toma de decisiones; que
a veces se convierten en apresuradas al no tomarnos el tiempo necesario, y poco
asertivas por dejarnos influenciar por el entorno. Por último, tenemos las
reacciones más expuestas, “las conductuales”. Aquellas que inevitablemente nos
caracterizan y exponemos ante cada situación o acontecimiento, definiéndonos
ante el entorno por nuestras particularidades en el accionar, haciéndonos seres
únicos en nuestra representatividad.
Vivencias
Donde influyen las vivencias, definidas por Florencia (2010):
Las vivencias entonces, suponen la posibilidad de adquirir conocimientos y también habilidades que sin duda enriquecerán a la persona, porque siempre tras una vivencia quedara registrada una información que, en el futuro, de repetirse, permitirá no solamente saber cómo actuar ante tal o cual situación similar a la de la vivencia pasada, sino que además nos dejara un aprendizaje revelador, que será decisivo para no repetir una mala actitud, comportamiento o elección equivoca.
Sin embargo, las vivencias no pueden cambiar
esquemas del pensamiento ni modos arraigados de conductas (bien sea adquiridas
o aprendidas), desde mi perspectiva sigue siendo la unión de la conciencia con
la toma de decisiones asertivas; un aspecto a cultivar y desarrollar de manera
personal, y que debe combinarse con procesos de evolución constante y
transformación que deben surgir de la aceptación necesaria de una visión
transformadora ante una situación, hecho o conducta.
Buscando de ese
modo adquirir alternativas de cambio desde nuestros procesos comunicacionales,
hasta nuestro compartir y desarrollo de la interacción necesaria con el mundo
que nos rodea.
Reflexiones
finales
¿Cómo desarrollar una vida
sin comunicarnos de cualquier modo y/o a través de cualquier medio? Considero
sería imposible o poco probable, o quizás normal para un ermitaño o persona que
decida vivir aislada, como lo considera la mayoría. Peor aún, cuanto tiempo nos
toma adquirir conciencia sobre los aspectos relevantes e importantes a
considerar en los procesos comunicacionales. Diría entonces, que lo más difícil
seria aceptar la evolución hacia mejoras en nuestra comunicación con el mundo
que nos rodea.
De todas las interrogantes,
surge un término nuevo o manejado recientemente que nos invita a reflexionar
sobre la posibilidad que tenemos todos de generar una comunicación asertiva con
nuestro entorno; a través de nuestra conciencia sobre los detalles que
conforman un buen manejo comunicacional, destacando como herramienta valiosa la
neurocomunicación que conjuntamente con la neurociencia, nos permite controlar
las emociones y canalizar los sentimientos para controlar las respuestas,
tomando control y atención a los detalles que complementan el proceso
comunicacional.
En tal sentido, la
neurocomunicación nos instruye sobre el arte de escuchar, Pichot (2021) la
define como: “la aplicación de la neurociencia al
conocimiento de los procesos de comunicación humana. Se trata de una definición
tan sencilla como amplia, ya que su campo de aplicación es muy extenso”. Puedo
concluir que saber comunicarnos nos puede llevar a un estado óptimo de salud
mental, física, emocional y psicológica; ya que nos permitirá la fluidez en
todo nuestro contexto de interacción.
Por ello, debemos repensar
sobre el manejo controlado de nuestras emociones y sensaciones , acoplándolas
con la experiencia de las vivencias y desde una perspectiva de evolución en
nuestra inteligencia emocional, que estimule en nuestro cotidiano transitar, el
tiempo y la atención necesaria para escuchar e interpretar los mensajes de
manera adecuada y en consonancia con cada situación, para posteriormente
internalizarlo con todo lo que conforma nuestro ser, analizando las opciones de
respuestas y sus consecuencias, asumiendo el control de nuestras emociones
inevitables y expuestas por nuestra subjetividad, pero que a veces unidas a la
impulsividad nos llevan a decisiones abruptas y poco asertivas .
De todo lo anterior resalta
la complejidad de un proceso comunicacional efectivo, que nos lleve a
decisiones pensadas y adaptadas a cada situación o circunstancia que se nos
presente en el quehacer cotidiano y desde cualquier rol. En fin “comunicarse es
todo un arte”.
Referencias
Kant, I. (1952). Crítica a la Razón Pura.
Editorial Sopena. Buenos Aires. Argentina.
Luria, A. R. (1975)
Sensación y Percepción. Breviarios de conducta humana Martínez Roca - libros universitarios y profesionales; 1975
Panksepp J. A. (2004). Neurociencia afectiva: Los
fundamentos de las emociones humanas y animales.
(Serie en ciencia afectiva). 1ra edición
Pizzolante
Negrón, I. (2007). Adecuarse al nuevo entorno empresarial o asumir el desafío
de modelarlo. Signo Y Pensamiento, 26 (51), 168 - 178.
https://revistas.javeriana.edu.co/index.php/signoypensamiento/article/view/4605