Tipo de Publicación: Ensayo

Recibido: 08/02/2021

Aceptado: 05/05/2021

Autor: Teresa Pacheco-Méndez

Licenciatura en Sociología (UNAM-México)

Doctorado en Pedagogía (UNAM-México)

Universidad Nacional Autónoma de México

CDMX, México

*       https://orcid.org/0000-0003-2498-7113

E-mail: kat@unam.mx 

 

INTERNACIONALIZACIÓN O EVALUACIÓN INSTITUCIONAL DE LA INVESTIGACIÓN SOCIAL

Resumen

En este ensayo se revisan algunas de las particularidades de sentido atribuidas al fenómeno de la internacionalización de la investigación social y los fines institucionales de su evaluación, diferenciando algunos de los rasgos que dicho fenómeno adquiere en la región latinoamericana. El abordaje no se limita al marco institucional y a los criterios de organización y funcionamiento que históricamente han regulado a la actividad de investigación, sino se propone efectuarlo desde una perspectiva donde el carácter de internacional radique en las posibilidades de las comunidades académicas para ocupar posiciones en aquellos espacios donde las preguntas son planteadas, y donde tienen lugar los debates de importancia mundial. Con este objetivo se delinea tal propuesta en función de dos ejes de análisis: a) las consecuencias interpretativas sobre el vínculo entre internacionalización de la investigación y la evaluación institucionalizada; b) la noción de internacionalización fundada en la naturaleza innovadora del conocimiento, y su correlato con las transformaciones y nuevas demandas del entorno social.

Palabras Clave: Investigación, internacionalización, ciencias sociales, evaluación.

INTERNATIONALIZATION OR INSTITUTIONAL EVALUATION OF SOCIAL RESEARCH

Abstract

This essay reviews some of the particularities and meaning attributed to the phenomenon of the internationalization of social research and the institutional purposes of its evaluation, differentiating some of the features that this phenomenon acquires in the Latin American region. The approach is not limited to the institutional framework and the criteria of organization and operation that have historically regulated the research activity, but rather it is proposed to do so from a perspective where the international character lies in the possibilities of the academic communities to occupy positions in those spaces where questions are posed, and where debates of global importance take place. With this objective, such a proposal is outlined based on two axes of analysis: a) the interpretative consequences on the link between internationalization of research and institutionalized evaluation, and b) the notion of internationalization based on the innovative nature of knowledge, and its correlation with the transformations and new demands of the social environment.

Keywords: Research, internationalization, social sciences, evaluation.


Introducción

La frecuente referencia a los encuadres sociohistóricos, geopolíticos, institucionales, lingüísticos y cognitivos que definen y orientan los propósitos formales de la investigación científica, social y humanística, suele ser ajustada a parámetros de funcionamiento institucionales y de política pública. Se trata de una perspectiva que a lo largo del tiempo se perfila como la mejor posicionada y con mayores posibilidades de asociarse con un peculiar significado acerca de la internacionalización de los productos de la investigación.

La discusión en torno al fenómeno de la internacionalización de las instituciones universitarias y de investigación ha apuntado en distintas direcciones y que Knight (s.f.) deslinda con claridad en cuatro orientaciones o enfoques interpretativos. a) Actividades: Descansa en categorías o tipos de actividades (currículum, intercambios académicos, estudiantes internacionales, apoyos técnicos). b) Competencias: Fundado en el desarrollo de nuevas aptitudes, conocimientos, actitudes y valores en los distintos actores de la educación superior. Un enfoque centrado en los resultados que permiten identificar el grado y ámbito de competencia internacional logrado. c). Ethos: Subraya la creación de una cultura o ambiente que promueva e impulse iniciativas internacionales/interculturales. d)  Procesos: Integración de la dimensión internacional en las funciones sustantivas universitarias a través de actividades, políticas y procedimientos.

Aun cuando tales perspectivas puedan en algunos casos ser concebidas como complementarias, los procesos de internacionalización no quedan exentos de incurrir en resoluciones operativas de tipo instrumental e incluso técnico. Desde el momento en que las sociedades y las economías son catalogadas de manera diferencial y aleatoria como desarrolladas o en desarrollo, centrales o periféricas, imperialistas o subordinadas, el fenómeno de la internacionalización queda atrapado a los parámetros y estrategias de operación que respectivamente les corresponde.

En los apartados que componen este ensayo se distinguen dos interpretaciones sobre el fenómeno de la internacionalización de los productos de la investigación en el caso particular de las ciencias sociales en la región latinoamericana.  Dos perspectivas cuyos centros de atención e interés difieren en cuanto al orden y prioridad que cada una le adjudica al sentido e impacto de la producción científica; por un lado, el vinculado a los intereses propios de las esferas de política pública e institucional y, por otro, el más afín con el interés por la atención a la demanda y el beneficio sociales del quehacer científico.

 

La internacionalización de la investigación y la evaluación institucional

Aunque diversos en cuanto a sus objetivos, existen en el caso de Latinoamérica numerosos estudios realizados en torno temas de internacionalización, influencias internacionales, o proyección internacional de la investigación social (Calvo, Elverdín, Kessler y Murillo, 2019; Carrasco y Saperas, 2014; Paz, 2014; Reyes y Suriñachi, 2012; Beigel y Salatino, 2015; Ortiz, 2017, y muchos otros).

En el centro de atención de tales acercamientos destacan los actores sociales quienes, respaldados por detentar las correspondientes certificaciones locales, regionales y nacionales, propias de sus respectivos entornos y maquinarias de evaluación institucional, aspiran proyectar o proyectarse en el escenario internacional. Esta tendencia se corresponde con el arraigo que guardan las actividades de investigación con prácticas de evaluación propias de los sistemas de educación superior de la región, de sus esquemas organizativos, y de su lógica de funcionamiento de tipo burocrático y jerárquico.

Las actividades de evaluación de la ciencia en los países de América Latina responden más a una racionalidad burocrática que resulta -implícita o explícitamente- funcional al contexto de una ciencia globalizada e interpenetrada por necesidades públicas y privadas de los centros hegemónicos de producción de conocimientos, que por la consideración acerca del papel de dichos conocimientos en las sociedades en donde ellos se producen (Kreimer, 2000, p. 59).

Ligados a este contexto de pertenencia, investigadores e investigación se regulan bajo la pauta de lo que el anterior autor define como la “tradición científica” -o el habitus del campo científico ya desarrollado por Bourdieu (2003),  asentada en la construcción de sistemas colectivos de identificación donde son puestas en juego las relaciones interpersonales entre diferentes generaciones de científicos; son sistemas configurados como espacios de producción simbólica y material donde se construyen y reconstruyen procesos cognitivos y sociales.

Algunos de estos procesos son:

…formas de organización, jerarquías, relaciones de poder, posicionamiento respecto del resto de la comunidad científica, red de relaciones internacionales, preocupaciones temáticas, posicionamiento político, relaciones con contextos institucionales, la concepción del uso técnico de la investigación científica, relaciones entre otros científicos y técnicos (Kreimer, Ob. Cit. p. 173).

En esta construcción y reconstrucción de procesos cognitivos y sociales propios de la tradición científica, de su particular internacionalización, y de su socialización, interviene de manera decisiva la esfera gubernamental promoviendo acciones de formación y actualización, intercambios de información, desarrollo de proyectos, foros y publicaciones académicas, todos ellos como instrumentos de legitimación de una singular competencia científica.

Una tendencia que ha acrecentado el interés por obtener un número cada vez mayor y diversificado de datos que arrojen claridad sobre los beneficios obtenidos de la ciencia y su gestión. Se trata de una evaluación no solo de colectivos científicos sino también de las políticas puestas en marcha sobre dicha materia, condición que le imprime a la práctica evaluativa un nuevo estatus institucional por el simple hecho de surgir “…como una necesidad de la administración de los recursos entre individuos, grupos e instituciones enteramente profesionalizados […] cuyas prácticas han adquirido la legitimidad similar a las de otras políticas públicas” (Kreimer, Ob. Cit. p. 62).

El factor que aparece aquí como común denominador en los programas de evaluación de la investigación social en la región latinoamericana es el representado por los artículos. La publicación de artículos, considerada como uno de los indicadores centrales de la productividad, obedece más al interés por contar con un indicador “objetivo” para medir el funcionamiento de toda la estructura institucional de la investigación y de la comunidad científica que la sostiene, más que por evaluar las prácticas científicas y los procesos de producción del conocimiento social. Incluso, y tal como lo señala Oregioni (2014):

En el caso de las ciencias sociales, se tiende a modificar el formato de publicación: de publicar en libros se pasó a publicar en revistas indexadas a nivel internacional y en idioma inglés, ya que, si bien en este campo temático los libros son más citados, no están indexados y por lo tanto no se contabilizan en ninguna base de datos. 

El artículo publicado se convierte así en el elemento más importante y de mayor peso y trascendencia para "tasar" la productividad de una comunidad científica, llegando a ser reconocido como vehículo fundamental de comunicación y socialización del conocimiento. Incluso -como bien lo señala Oregoni (2014)- se han internacionalizado los criterios de evaluación de la productividad científica, otorgando un mayor puntaje o ponderación a quienes publican artículos en revistas reconocidas a nivel internacional, “alterando los patrones originales de producción y divulgación de conocimiento propios del campo.”

Convertido en el eje de la productividad científica, el artículo pasa a ser uno de los principales objetos de la evaluación, un proceso altamente regulado por las instituciones pero que en la práctica descansa, paradójicamente, en una inter-subjetividad de puntos de vista y de coyuntura. Esto promueve un comportamiento proclive a un ideal de competencia científica más preocupado por acercarse a discursos y lenguajes institucionales y administrativos, que por asimilarse a la complejidad experimentada por los individuos y su mundo social. En ello juega un papel importante el hecho, falsamente entendido, de que “Publicar en inglés y ser citado a escala transnacional [es lo que] asegura el reconocimiento entre los pares… [revelando] la esencia del trabajo intelectual” (Ortiz, Ob. Cit. p. 8).

En aras de ajustar los lineamientos de política y la asignación de recursos financieros para la investigación, y entre la creciente y competitiva demanda por obtenerlos, los mecanismos de evaluación dan un mayor peso y relevancia a criterios tales como: la productividad del investigador reflejada en el número de citas recibidas sobre trabajos publicados en medios internacionales, la respectiva evaluación por pares, la indexación de las revistas donde se publica, la formación de futuros investigadores, entre otros indicadores de igual o menor peso.  Con ello, la aspiración a internacionalizar la investigación sólo a través de las políticas de evaluación ha permitido a “los científicos sostenerse y reproducirse en el sistema de investigación… [convirtiéndose] …en un mecanismo de control y disciplinamiento de las prácticas de producción de conocimiento” (Oregioni, Ob. Cit.).

En este rubro, las ciencias sociales se han enfrentado con cierta dificultad al reto de ocupar un espacio, aunque limitado, en el sistema de citación mundial más reconocido, el conformado por el ISI- Web of Knowledge (Wok) y la Web of Science (WoS). Instrumentos a los que se les suma Scorpus con el mismo patrón selectivo de sus predecesores. Otras herramientas regionales de medición de la circulación de la producción científica son hoy en día Dialnet, AJOL, RedALyC, SciELO y Latindex principalmente; todos ellos priorizando la indexación de las revistas por encima de lo innovador y original que, desde el punto de vista cognitivo y social, resulte el contenido del artículo en cuestión.

En términos generales, para ser considerado publicable el artículo se ve sometido a la “revisión de pares”, un sistema ampliamente reconocido y validado como el proceso donde se decide cuándo un producto intelectual merece ser reconocido socialmente como novedoso, pertinente y riguroso "científicamente". Al formar parte del sistema -ya sea como editor, evaluador-par o autor-, se acepta el contar con capacidades, experiencias y capitales culturales comunes, aunque no siempre son compatibles ni consensuables.

Es decir, por un lado, los acuerdos suelen darse entre autoridades y funcionarios institucionales, investigadores, y entidades pertenecientes al mercado editorial impreso y digital; pero, por otro, las diferencias suelen ser más frecuentes entre editores, autores y “pares” donde el desacuerdo se enfoca regularmente en la arbitrariedad y ambigüedad de criterios en los que descansa el desarrollo de tal proceso de evaluación.

En este último caso, el argumento central es que, si al “par” académico se le designan funciones institucionales que con frecuencia poco coinciden con las condiciones particulares de su origen y formación social, institucional y cognitiva, también es cierto que el “par” (Pacheco, 2017).

…es solo un integrante más de ese conglomerado institucional caracterizado por una enorme heterogeneidad de intereses, compromisos y creencias que en conjunto, mediatizan y condicionan su mirada y su capacidad para distinguir, o al menos aproximarse, al horizonte de conocimiento sobre el mundo social (p. 57).

A resumidas cuentas la evaluación de un investigador, o de todo un colectivo de investigadores – e incluso hasta de un sistema- va ajustándose a pautas institucionalizadas provenientes tanto de las entidades y organismos públicos nacionales e internacionales que la instrumentan, como de la regulación propia establecida por cada campo de conocimiento especializado. Lo que esto deja en claro es que, la cada vez mayor la incidencia de la política pública en materia de ciencia y tecnología, provoca, en el caso de las ciencias sociales, mayores dificultades para mantenerse a un nivel medianamente competitivo y compatible con el interés y la necesidad por la indagación propiamente sociohistórica.

El control del poder detentado por la política gubernamental y poder cognitivo salvaguardado por quienes se encuentran mejor posicionados dentro de las comunidades científicas, aseguran en la región latinoamericana el mantenimiento de una tradición científica caracterizada por un desigual y jerarquizado reconocimiento de los logros y avances en materia de conocimiento diferencialmente alcanzados.

Tales asimetrías se ven aún más reforzadas por una evaluación que surge del interior del medio académico como resultado “… de una mentalidad productivista que encuentra en las instituciones universitarias y de investigación el lugar de su realización plena. Su generalización a escala transnacional la transforma en un sentido común planetario, un conocimiento a prueba de cualquier duda o cuestionamiento” (Ortiz, Ob. Cit. p. 9).

Los prestigios adquiridos por un reducido número de investigadores que, al obtener un resultado exitoso en la evaluación efectuada por uno o varios sistemas de evaluación local, ven favorecido su contacto con colegas de instituciones, grupos y redes de investigación del extranjero; sin embargo, ello no significa que automáticamente adquieran la suficiente competencia para intervenir en el debate científico internacional, aunque si la detentan para contar con un mayor liderazgo y poder en la estructura jerárquica de su entorno local-nacional.

El factor internacional en la investigación social

Entendida la internacionalización de la investigación como instrumento de política y como componente institucional, las ciencias sociales encaran un doble desafío; además ver limitado su alcance e impacto al ámbito de lo local-nacional, se enfrentan a la exigencia de proveer, en el corto y mediano plazo, un amplio conocimiento sobre un mundo social cada vez más complejo y sujeto a profundas y constantes transformaciones.

A diferencia de la lógica de entendimiento donde lo internacional es sinónimo de “lo mejor” y cuya pretensión es el ser reconocido en lo local, Forbes y Abrams (2004) anteponen otro razonamiento referido más bien al interés por realizar una investigación de competencia internacional, es decir, que sea del domino de los fenómenos mundiales.

Para los autores, la investigación en ciencias sociales si bien no requiere de un costoso equipo -como infraestructura indispensable de investigación-, su demanda si lo es más de recursos humanos que materiales. Consideran como su tarea prioritaria la puesta al día de las teorías sociales sobre la educación, la justicia social, el trabajo o la vida familiar, etc., es decir, sobre aquellos ámbitos comprometidos directamente con el bienestar social.

Ante tal cometido Forbes y Abrams (Ob. Cit.) estiman se requiere de una enorme inversión en formación, material e instalaciones que respalden la constitución de una considerable fuerza de expertos; un conjunto de científicos sociales que, diseminado en distintos países, generen nuevos conocimientos y palíen el particularismo, sin dejar de reflexionar sobre las arraigadas problemáticas acerca de las diferencias culturales, políticas y sociales. La clave para dar curso a una empresa de tal alcance consiste en desarrollar una buena percepción sobre aquello que debe hacerse a nivel internacional, sin dejar de identificar cómo este proyecto contribuye al logro de objetivos nacionales (p. 254-255).

Con la formulación de problemas de interés internacional se abre paso a la concreción de

…proyectos y programas de investigación [constituidos como] los verdaderos núcleos de los esquemas organizacionales en red con los que opera la ciencia moderna: grupos y centros de investigación entrelazados que tejen conversaciones en busca de respuestas a las preguntas que les ocupan” (Londoño, 2017).

Pensar en aquello que puede hacerse a nivel internacional sin perder de vista las circunstancias locales-nacionales, plantea incógnitas sobre las posibles miradas y los potenciales alcances de estas ciencias. No obstante, explorar alternativas y pistas en esta dirección, multiplicaría las posibilidades para que cada vez más comunidades científicas de distinta procedencia se posicionen y se inserten en el entramado científico internacional con elementos, perspectivas y acercamientos propios.

El condicionante socio-histórico al que se ve sujeta la investigación representa, un componente propio y esencial del conocimiento de lo social en general, y de las disciplinas sociales -formalmente constituidas- en particular. La trayectoria experimentada por estas últimas ha dado lugar al agrupamiento de comunidades con una diversa capacidad para expandirse territorial, organizacional e institucionalmente; una condición que habla de distintas y muy variadas tradiciones, racionalidades, así como de su potencial transnacional e internacional.

Por racionalidades y tradición científica coincidimos con Kreimer (Ob. Cit. p. 172) cuando puntualiza que “…más que racionalidad, lo que la ciencia instituye son racionalidades, lógicas apropiadas a determinados contextos…”, y que tradición científica se refiere a todo “aquello que se pone en juego en las relaciones interpersonales entre las diferentes generaciones de científicos”. De ahí que el factor que interviene en la internacionalización del conocimiento deviene precisamente de la condición interpretativa propia de las ciencias sociales y en este sentido su “…grado de internacionalización varía significativamente…en función de las características cognitivas y organizativas de las mismas” (López, 2016, p. 111).

Considerados desde esta perspectiva, conceptos tales como racionalidad y tradición atienden a: la historicidad del conocimiento social, a su forma estructurada en disciplinas, a sus formas de organización y regulación, y a su adecuación con el mundo institucional de la investigación. Racionalidad y tradición son conceptos pensados en términos de una narrativa de reconstrucción, de producción y de autonomía, en lugar de ser confinados a una retórica cerrada, determinista y causal.

Mención especial merece la práctica de las ciencias sociales en la región Latinoamericana donde su principal contribución responde al interés y esfuerzo por comprender y solucionar las diversas problemáticas sociales propias del entorno inmediato. En este caso, además de las racionalidades y tradiciones que respaldan al desarrollo de estas ciencias, cobran mayor peso referentes tales como el bienestar y la demanda social.  

Su relevancia no sólo radica en su trascendencia dentro de la narrativa de estas ciencias en la región, sino también como medios para poner en tela de juicio la viabilidad y pertinencia de los recursos teóricos y metodológicos provenientes de otras regiones donde, si bien la producción de las ciencias sociales es predominante, ésta se despliega sobre la base de distintas condiciones históricas, culturales y sociales.

Sin ser exclusivo de las ciencias sociales latinoamericanas, las nociones de “demanda social” y “bienestar social” forman parte constitutiva y promotora del avance de estas ciencias. Ambos términos suelen desempeñarse como punto de partida y vía de acceso a la problematización de lo percibido a primera vista como un universo cerrado, inmediato y objetivado de la experiencia social, o bien como un decurso de acontecimientos continuos y homologables a todo tipo de sociedad.

Lejos de estas percepciones ancladas en lo local-nacional, ambas nociones se despliegan en todo contexto y coyuntura como posibilidades para el desarrollo de la investigación social con proyección internacional. Para allanar el camino hacia tal reconceptualización, Castel (2006) invita a pensar y a entender el “bienestar social” como un

… sistema de expectativas de la sociedad respecto de los problemas cotidianos que actualmente la solicitan… [para, con ello,] intentar comprender lo que problematiza la gente… cuestiones que se imponen a la atención…porque perturban la vida social, dislocan el funcionamiento de las instituciones, amenazan de invalidación categorías enteras de sujetos sociales (p. 92).

Planteada en estos términos, la demanda social queda lejos de todo intento reductor, cuantitativo y objetivista que desdibuje y aplane la complejidad de la coyuntura y del entramado social. En lugar de ello se adentra, con el andamiaje metodológico propio de estas ciencias, en la complejidad de la vida social, deslindando “… detrás de la demanda estratos de significaciones y etapas de constitución cuya articulación produce la configuración actual de un problema” (Castel, Ob. Cit. pp. 96-97).

De la misma manera este autor delimita la demanda social, la noción del bienestar también requiere reformularse y distanciarse de las diversas interpretaciones que condicionan su alcance y posibilidades. Estas últimas van desde el adjudicarle y proyectarla en un sentido amplio y utilitario -que bien puede descansar en componentes tanto subjetivos (felicidad, deseos, expectativas, etc.) como cuantitativos (ingresos, posesiones, bienes materiales, etc.)-, hasta aquellos enfoques fundados en aspiraciones individuales y colectivas de tipo libertario e igualitarista de oportunidades para su logro. A diferencia de tales giros interpretativos -y siendo más afines con la idea de demanda social formulada por Castel -, Actis Di Pasquale (2015) define al “logro de bienestar social” como “… aquello que una persona consigue hacer, ser o estar y que es fundamental tanto para su ser individual como para su implicación recíproca con la sociedad” (p. 20). De este modo, el bienestar social de las personas está dado y se resuelve desde el momento en que se comprenda que son ellos mismos los participantes activos -en las distintas etapas de su vida- de la acción social y del desarrollo de la sociedad.

Lo que a primera vista aparenta ser un hándicap cultural, coyuntural y de contexto inmediato para poder pensar en la posible internacionalización de los productos de investigación social generados en la región de Latinoamérica -o de cualquier otra- es, en estos casos, reconceptualizado y resignificado -gracias a la herramienta teórica y metodológica de las ciencias sociales- dentro del discurso científico social, transformándolos en mecanismos prácticos para colocar los productos de la investigación social en el centro del debate internacional.

Reflexiones finales

La importancia que en la actualidad cobra el estudio sobre la internacionalización del conocimiento de las ciencias sociales, responde a la necesidad de actualizar y reorientar el trabajo de investigación realizado por aquellos actores sociales que se han visto confrontados de manera sistemática a los distintos modelos y estrategias de evaluación institucional.

Sin duda el interés de todo investigador por mantenerse actualizado sobre los avances mundiales en su campo de especialidad, por colaborar con investigadores de prestigio reconocido por su comunidad de origen o también, por formar parte de equipos de investigación altamente respaldados por organismos internacionales o por gobiernos extranjeros, representan motivos para proyectarse más allá de las propias fronteras geográficas. Tales inquietudes no dejan de traducirse en lo local-nacional en ventajas que además de favorecer, benefician la imagen y el reconocimiento de todo investigador en su entorno social y cognitivo inmediato.

Queda apuntada y pendiente la tarea de resignificar conceptos propios y de reflexionar sobre la vigencia de categorías de análisis producidos por las ciencias sociales Latinoamericanas. Sin embargo, y aun cuando la generación de conocimientos comprometidos con la demanda social y con el bienestar social contribuya de manera significativa a contrarrestar la tendencia al particularismo temático-nacional en la investigación, a las ciencias sociales de la región aún les queda enfrentar otros desafíos que, sin socavar su autonomía (de estado y de mercado) y su espíritu incluyente, las posicionen en el centro de los debates sobre temas de relevancia mundial.

Algunos de los desafíos a que hacemos referencia y sobre los que habrá que profundizar son los siguientes: a) el denominado por Ortiz (Ob. Cit.) como la desterritorialización del capital lingüístico de las ciencias sociales, es decir, cuando el idioma inglés adquiere una posición central como factor determinante en la internacionalización de la producción científica, desplazando con ello a las lenguas nacionales; b) la relativa operatividad de la actual estructura disciplinaria del campo de lo social frente a la diversidad y complejidad de la demanda derivada de las profundas transformaciones y crisis sociales e institucionales; c) el cuestionamiento sobre la funcionalidad/desdibujamiento de fronteras cognitivas, geopolíticas e ideológicas en el avance y desarrollo del pensamiento social, y d) la necesidad de reexaminar los marcos normativos que regulan el know-how de la investigación social y su internacionalización.

Referencias

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Bourdieu, P. (2003). El oficio de científico. Barcelona: Anagrama

 

Calvo, E., Elverdín, A. S., Kessler, G. y Murillo, M. V. (2019). Investigando las influencias internacionales en las ciencias sociales argentinas. Revista Latinoamericana de Metodología de las Ciencias Sociales. 9(2), e055.  https://doi.org/10.24215/18537863e055  

 

Castel, R. (2006). La sociología y la respuesta a la demanda social. (pp. 89-99) En Lahire, L. Para qué sirve la sociología. Buenos Aires: Siglo XXI Editores.

 

Forbes, I. y Abrams, D. (2004). La recherche internationale en sciences sociales : artisanat ou puissance émergente ? Revue internationale des sciences sociales. 2 (180), pp. 253-273. doi: http://10.3917/riss.180.0253  

 

Knight, J. (s.f.). Internacionalización y aseguramiento de la calidad: conceptos. Calidad e internacionalización en la educación superior. México:  ANUIES. [Documento     en     línea]. http://www.anuies.mx/servicios/d_estrategicos/libros/lib62/indice.html

 

Kreimer, P. (2000). ¿Una modernidad periférica? La investigación científica entre el universalismo y el contexto. En Diana Obregón (ed.), Culturas Científicas y saberes locales (163-196). Bogotá (Colombia): Universidad Nacional de Colombia-CES

 

Londoño, G. F. (2017) Internacionalización de la investigación. Revista Universidad EAFIT (170) [Documento en línea]. https://www.eafit.edu.co/investigacion/revistacientifica/edicion-170/Paginas/impacto-internacional-investigacion.aspx   

 

López, M. P. (2016). Aportes teóricos y empíricos sobre la internacionalización de la investigación en Ciencias Sociales. Revista Opción. 32 (79), pp. 108- 125 [Documento en línea]. https://produccioncientificaluz.org/index.php/opcion/article/view/21247

 

Oregioni M. S. (2014). El Debate: Internacionalización de la investigación y criterios de evaluación. ¿Hacia dónde se orienta la producción de conocimiento? Foro El Debate de la Revista Ciencia, Tecnología y Sociedad.  [Documento     en     línea]. http://www.revistacts.net/el-debate-internacionalizacion-de-la-investigacion-y-criterios-de-evaluacion-hacia-donde-se-orienta-la-produccion-de-conocimiento/ 

 

Ortiz, R. (2017). La internacionalización de las Ciencias Sociales: una reflexión. Cuestiones de Sociología. (17) e042. https://doi.org/10.24215/23468904e042  https://www.cuestionessociologia.fahce.unlp.edu.ar/article/view/CSe042/9177

 

Pacheco-Méndez, T. (2017). La investigación social como actividad institucionalizada y como experiencia socio-histórica. Revista Cinta moebio. (58), pp. 47-60. [Documento en línea]. doi: 10.4067/S0717-554X2017000100004    

 

Pacheco-Méndez, T. (2014). Tradición, contexto y objeto de estudio en las tesis doctorales en Educación de tres universidades. Revista Iberoamericana de Educación Superior. 5(12), pp. 46-69. [Documento en línea]. http://ries.universia.net/index.php/ries/article/view/446