Tipo de Publicación: Ponencia
Recibido: 01/10/2020
Aceptado: 20/10/2020
Autor: Victoria Jiménez de Najul
Ingeniero Agrónomo
Magister en Gerencia Agraria
Doctora en Ciencias Gerenciales
Universidad Centroccidental
Lisandro Alvarado
Barquisimeto-Lara
https://orcid.org/0000-0002-3337-5437
E-mail: victoria.jimenez@ucla.edu.ve
Vivimos en un mundo complejo, caótico e
incierto que profundizó su situación con la aparición del Covid-19 y su pase a
pandemia. En nuestro país, nos pone a prueba de forma extrema al coincidir con
la crisis política, social, económica, energética, las migraciones, entre
otras. Por ello, y dada la necesidad de trasformaciones
en todos los ámbitos del hacer como nación, se configura esta disertación que invita a valernos del oficio de
investigadores para construir puentes, iniciando con la reflexión que lleve a
promover cambios para la co-construcción de un mundo mejor, desde lo interno de
las comunidades. Parto, de que la realidad es lenguaje, entendido como ente generativo. Todo se da en y a través de éste, por ello
es acción. Así, toma relevancia la
argumentación racional, donde las disputas de interés son resultas por medio
del mejor argumento y la búsqueda del consenso y que garantiza espacios para el
entendimiento, con base en el reconocimiento de la igualdad de condiciones
entre los actores. Al promoverse la participación, se abre espacio para la toma
de decisiones y la reflexión sobre el conocimiento de la realidad concreta. Junto a ello, la participación
y el dominio de lo público por parte de la comunidad llevan al ejercicio de la
democracia como forma de vida acompañado de un sentimiento de fraternidad.
Palabras
clave: Investigación crítica, lenguaje,
entendimiento, democracia.
We live in a complex, chaotic and uncertain world that deepened its situation with the appearance of Covid-19 and its transition to a pandemic. In our country, it puts us to the extreme test by coinciding with the political, social, economic, energy crisis, migration, among others. Therefore, and given the need for transformations in all areas of doing as a nation, this dissertation is configured that invites us to use the office of researchers to build bridges, starting with the reflection that leads to promote changes for the co-construction of a better world, from within the communities. I start from that reality is language, understood as a generative entity. Everything is given in and through it, therefore it is action. Everything is given in and through it, therefore it is action. Thus, rational argumentation becomes relevant, where disputes of interest are resolved by means of the best argument and the search for consensus and which guarantees spaces for understanding, based on the recognition of the equality of conditions between the actors. By promoting participation, space is opened for decision-making and reflection on the knowledge of the concrete reality. Along with this, the participation and dominance of the public by the community lead to the exercise of democracy as a way of life accompanied by a feeling of brotherhood.
Keywords: Critical research, language, understanding and democracy.
La
realidad como lo conocemos hoy es compleja, y en constante mutación. Ya
Ramentol (2004), en los primeros años del milenio hablaba de un mundo
extraviado en el laberinto de la complejidad política, social, económica,
científica, cultural. Nos decía, que a la crisis del momento no se le veía una
clara salida. El contexto, se mantiene, a este se añade la crisis sanitaria
producto de la pandemia del Covid-19. Entonces, caminamos hacia algún lugar
dentro del laberinto de la complejidad donde se vislumbra más caos e
incertidumbre. Lo cierto, es lo vulnerables y expuestos que estamos en un
planeta llamado tierra que hoy como ayer, hace frente a la parca de la peste.
En
nuestro país, no existe un especio de la dinámica relacional en la vida diaria
donde no sientas el vértigo desestabilizante y abrumador de la escases y el
miedo. La pandemia tiene su singularidad y los venezolanos nuestra prueba
extrema de sobrevivencia.
Dado
este escenario, la intención de esta disertación es invitar a valernos del
oficio de investigadores para construir puentes, iniciando con la reflexión que
lleve a promover cambios para la co-construcción de un mundo mejor desde lo
interno de las comunidades, instituciones u organizaciones, es decir, desde el
espacio donde hacemos nuestro ejercicio de vida.
Parto
de que realidad es lenguaje, entendido como ente generativo. Todo se da en y a través de éste; por ello
es acción, con él se puede alterar el curso de los acontecimientos y lograr que
ciertas cosas ocurran o dejen de ocurrir. Lo dicho, corresponde a la forma de
ver el lenguaje como actividad en su dimensión comunicativa, que implica, según Franco (2004), “una visión de éste como acción,
desarrollo, diversidad, energía; la visión dentro de un proceso de
comunicación, de diálogo donde el rasgo de la intersubjetividad caracteriza la
definición del lenguaje” (p.4). Aunado a ello, en la relación
investigador-comunidad considero esencial pensar de forma crítica, es decir, ser
consciente de los prejuicios propios y ajenos y aprender a distinguir su raíz y
clasificarlos. Esto permite, identificar valores.
Con
el uso y desarrollo del pensamiento crítico, podemos aspirar a comprender la realidad
desde múltiples perspectivas no con miras a generar controversias o conflictos,
sino cuestionar toda posición asumida para así confluir en torno a la
construcción de ideas que acusen racionalidad donde esta tenga “menos que ver con el conocimiento o la adquisición de
conocimiento que con la forma en que los sujetos capaces de lenguaje y acción
hacen uso de él” (Habermas, 2001, p. 24). De allí, que lo se dice; expresa
explícitamente un saber y las acciones teleológicas expresan una capacidad, un
saber implícito.
En el trabajo de investigación, en y con las comunidades, se
expresa racionalidad no por lo que se dice, sino por lo que se hace y logra al
ejecutar acciones ya acordadas desde el consenso. En consecuencia, la
racionalidad de la acción remite al logro de objetivos como punto de encuentro
en torno al cual buscar de forma constante entendimiento.
Por
ello, considero que la senda de la investigación desde la visión crítica
transformadora permite, consolidar nuestro compromiso con el otro y obrar en
consecuencia para incluir a quienes conformen el entorno interno y externo de
nuestras comunidades o donde esté nuestro foco de interés dentro de la dinámica
social. Poder sistematizar y teorizar el conocimiento que emerge de la vida y
la sabiduría que abriga todo aquel que en el tiempo soporta las bases que
asientan la construcción de un día, un mes, años, una comunidad, un país.
Investigar para transformar, exige reflexionar críticamente, atreverse a pensar
diferente y reconocer al otro como legítimo, sin cosificarlo pues el otro eres
tú y soy yo.
La investigación crítica
es una unidad dialéctica entre teoría y práctica, tiene su justificación
primera en la crítica a la razón instrumental y técnica. Por ello, lo
sustantivo es lo primero, es decir, incluye los intereses, comunitarios,
individuales, valores. Es así, como destaca la subjetividad, de quienes hacen
vida en común. Al tomar decisiones consensuadas, hacen ejercicio de
intersubjetividad y su acción se alinea entorno a objetivos.
En la investigación crítica, pensamiento y
acción son vía para la búsqueda de cambios y transformaciones reales,
constantemente realimentada por la reflexión. Ello, lleva a encontrar nuevas
miradas de la realidad y relaciones entre el investigador y los miembros de la
comunidad.
Por ello, es otro
aspecto a destacar de este tipo de investigación, que la separa de los enfoques
convencionales. Destaca sus vínculos con la acción orientada al cambio en pos
del bienestar de las personas de la comunidad. Entonces la producción de
conocimiento se construye en sincronía con los cambios. De igual forma hay una
relación dentro de la praxis investigativa y es la modificación entre el
investigador y lo investigado.
En consecuencia, al
ser la acción objeto de conocimiento, puede tener valor epistémico y valor de
verdad. Es decir, se busca reconstruir y comprender las relaciones de
decisión-ejecución, inclusión, participación e interés promovidos por el
proceso. Junto a los valores y la compresión cierta por parte de los
involucrados del poder del accionar conjunto con miras al cambio. Es decir,
como se gesta el trabajo organizado, colectivo, reflexivo y creativo. (Fonseca,
1997). Dicho esto, debo puntualizar, en la no separación del sujeto y objeto
tanto por razones epistémicas como socio-políticas.
El concepto de acción comunicativa publicado en el año 1987, es una de los aportes dados por el filósofo alemán Jürgen Habermas para estructurar su Teoría Crítica de la modernidad. En ella plasma cómo la interacción social del ser humano está fundada en la potencia del signo lingüístico, con la fuerza racional de las verdades sometidas a crítica.
Un aspecto considerado
por Habermas (2001) es la racionalidad la que según él tal como ya se dijo, está relacionada más al hacer de los
sujetos capaces de lenguaje y acción donde expresan un saber. Representa un
cambio de paradigma, la concepción Habermasiano ya que se trata de la
transformación de la razón. Es decir, se establece la racionalidad como la
capacidad del actor de conocer y actuar o como la capacidad interactiva entre
la cognición y la acción.
A esta visión de
mundo se suma un aspecto que le da un giro como es el hecho de considerar el
lenguaje; expresado este en actos de habla, que representa un medio vinculante
en la coordinación de la acción de los sujetos, este último como expresa Franco
y Ochoa (1997), “A través de la argumentación racional, donde las disputas de
interés son resultas por medio del mejor argumento y por la búsqueda del
consenso.”(p.55). La argumentación lleva implícito un saber, al ser expuestos y
contrastado, se opta por el más poderoso para cada situación. Así, el investigador abre espacios para la participación y el éxito
organizacional.
En el mismo
orden de ideas, la acción constituye una característica sociológica básica que
junto a otras, forma redes conceptuales. La acción está relacionada con todo el
quehacer humano. La misma se define por cierto número de características
principales: su carácter social, su búsqueda y realización de relaciones de
sentido, “la conexión entre aspectos informales y energéticos del habla y la
intervención de esta en el mundo objetivo y su carácter cultural ligado a su
historicidad” (Strmiska, 1989, p. 39).
En este
sentido, la acción es necesariamente una interacción social por el simple hecho
de basarse en la utilización de la lengua, obra colectiva por excelencia, para
orientar la acción y para regular su realización. Por su parte Habermas (2001) define la acción como “las manifestaciones
simbólicas en que los actores entran en relación con el mundo de manera
significativa” (p.55). La multitud de
conceptos de acción según el autor pueden reducirse a cuatro (4) conceptos
básicos (p.125-131)
En primer
lugar; concepto de acción teleológica; en ella el actor realiza un fin o hace
que se prodúzcale estado de cosas deseado eligiendo en una situación dada los
medios más congruentes y explicándolos de manera más adecuada. La acción
teleológica se amplia y convierte en acción estratégica cuando en el cálculo de
los que el agente hace de su éxito, interviene la expectativa de decisiones de
lo menos otro agente que también actúa con vistas a la realización de sus
propios propósitos.
El concepto
de acción regulada por normas se refiere no al comportamiento de un actor en
principio solitario que se topa en su entorno con otros actores, sino a los
miembros de un grupo social que orientan su acción por valores comunes. Las normas expresan un acuerdo existente en
un grupo social. La observancia de una norma significa el cumplimiento de una
expectativa generalizada de comportamiento, la cual no tiene sentido cognitivo
de expectativa de un suceso predecible, sino el sentido normativo de que los
integrantes del grupo tienen derecho a esperar un determinado comportamiento
siendo este el que subyace en la teoría del rol social.
La acción dramatúrgica;
no hace referencia primariamente ni a un actor solitario ni al miembro de un
grupo social, sino a participantes en una interacción que constituye los unos
para los otros públicos ante el cual se ponen a sí mismos en escena. El
concepto central aquí es el de auto-escenificación, significa, por tanto, no un
comportamiento expresivo espontáneo, sino una estilización de la expresión de
las propias vivencias, hechas con vistas a los espectadores.
La acción comunicativa se refiere a la interacción de a lo menos dos
sujetos capaces de lengua y acción (verbal o extra verbal) establecen una
relación interpersonal. El concepto central es la interpretación; se refiere
principalmente a la negociación de definiciones susceptibles de consenso.
Lo
fundamental de la argumentación es que su lógica no se refiere a relaciones de
inferencia entre oraciones sino a relaciones internas de tipo no deductivo.
Según Habermas (2001), los participantes en la argumentación tienen todos que
presuponer que la estructura de su comunicación en atención de sus aspectos
constitutivos puede describirse de modo puramente formal, deje fuera toda
coacción externa al proceso o del proceso mismo. En consecuencia, la
argumentación puede entenderse como un proceso conformado con base en la
reflexión para la acción orientada al entendimiento.
Por tanto, considerar la argumentación como
procedimiento es asumir que responde a una regulación especial donde oponentes
y proponentes atienden a una división cooperativa del trabajo, tematizando
sobre pretensiones de validez que se han vuelto problemáticas principalmente.
La producción de argumentos pertinentes son los medios intersubjetivos para las
pretensiones de validez y que puede transformarse en saber. En el ámbito de la
racionalidad es necesario destacar no dice Habermas (2001), “Cualquiera que participe
en una argumentación demuestra su racionalidad o su falta de ella por la forma
en que actúa y responde a las razones que se le ofrecen en contra o en pro de
lo que está en litigio” (p.37). Al haber apertura de las partes y atención en
los argumentos bien sea escuchando o dialogando hay una actitud racional.
La argumentación así entendida garantiza espacios
para el entendimiento, sobre la base del reconocimiento de la igualdad de
condiciones entre los actores. Lo contundente o no de los argumentos depende de
su consistencia interna y del poder de persuasión de quien los esgrime, así el
escuchar y reflexionar se incorporan como condiciones para establecer vías de
entendimiento que suman a un clima organizacional sano facilitando la
incorporación de estrategias.
Esta ruta investigativa,
exige la participación de toda la comunidad. Promover la participación, conlleva
a entender que el mensaje o idea inicial debe despertar interés, es decir,
todos verse reflejados en las ideas ductoras del cambio, así garantizar que la
acción, comunicación y reflexión sean la espiral promotora de ideas y
entendimiento para la ejecución de lo planificado.
La participación es un
proceso de comunicación para la decisión y ejecución en constantemente revisión,
que lleva al intercambio de conocimiento donde la comunidad revisa las opciones
escogidas y si es necesario, reorienta el curso de las acciones, con la
intención de potenciar su efecto en concordancia con los objetivos. Esto exige
organización, observación conciencia plena del proceso y compromiso sostenido
en el tiempo. El logro es factor decisivo debido a que la comunidad puede
apreciar que hay rendimiento y su accionar los lleva a alcanzar lo proyectado.
Además, hablar de
participación, es hablar de democracia. Debido a que al participar en la toma
de decisiones hay un compartir del poder. Hacer a este último colectivo es otorgarle
legitimidad. La participación activa y efectiva en lo público garantiza hacer
de la democracia una realidad. Cuando los miembros de la comunidad hablan sobre
la situación de esta, sus problemas, su dinámica de relaciones hacen estos
temas públicos, es decir, accesibles a todos. Para Maturana (1995) lo que
construyó la democracia fue el espacio público.
Cuando los temas de
comunidad dejan de ser propiedad de alguien los convertimos en tema de
discusión colectiva, reflexionamos sobre ellos y tomamos decisiones. Así, la
democracia se convierte en una forma de vida debido a que los ciudadanos tienen
acceso a la cosa pública como coparticipantes de la comunidad. Al demócrata lo
acompaña un sentimiento de fraternidad.
La participación
democrática, supone la igualdad de oportunidades de toda la comunidad para la
toma de decisión en sus asuntos. Atendiendo discriminadamente según sea el
caso, sin olvidar, necesidades y capacidades.
De forma paralela, al
promover la participación el investigador conjuntamente con los demás inicia un
proceso de investigación, aprendizaje y acción (Murcia, 2001). La intersubjetividad
y el curso de los acontecimientos en aras del cambio dan la pauta para la
generación de conocimiento. Debe tener presente que la investigación debe dar
cabida al aprovechamiento del producto y del proceso investigativo.
Continuando con el
autor, por medio de la descripción de la realidad una comunidad desarrolla sus
propias teorías y soluciones sobre sí misma, lo que, según el autor, es un
proceso educativo al aumentar la conciencia y el compromiso, el aprendizaje no
es formal, pero si, conocimiento sobre la realidad concreta.
Invita a la autorreflexión
individual y colectiva que lleva a la conciencia del poder transformador
individual que, en sinergia con los otros, repotencia las prácticas y los
objetivos de la investigación critica. Aporta aspectos informativos y
formativos, que nutren y permiten el rescate de los saberes populares al
proteger el saber que porta, que condiciona y configuran la vida cotidiana.
Se parte de la
organización e integración para convertir la comunidad en participativa y
autogestionaria. Para esto se parte de la reflexión profunda y real de la
comunidad y su entorno. Reflexión mediada por un compartir de saberes de forma
dialógica. El enfoque se orienta hacia potencialidades y limitaciones que como
grupo organizado hace vida en común presente.
Una vez que se
diagnostica y tenemos una aproximación de los aspectos más relevantes,
contrastamos el ser con lo que se aspira en términos de cambios sustantivos y tener
los primeros cursos de acción. Es necesaria, la participación para sensibilizar
y multiplicar la información base y validar acuerdos.
La autoconciencia
sobre la presencia de rutinas que van en detrimento de la comunidad y la
búsqueda de salidas conjunta promueve el involucramiento y la sensibilización
sobre el proceso. Las estrategias en esta etapa deben estar acorde a los
objetivos de cada actividad y son diseñadas por el investigador con la
intención de hacer del proceso una fuente de acuerdos y compromiso. Además de
conocimiento sobre lo que se hace y como se hace.
La sistematización de
las experiencias debe partir del registro de quienes viven el proceso y
realizarse de forma continua para así contar con información para reconstruir
el proceso y profundizarlo. Compartir la información en asambleas permite su
reconfiguración.
La jerarquización de
los problemas detectados permite ubicar a la comunidad las próximas acciones
con miras a la consolidación del cambio planeado; los diferentes grupos de
acción que cooperarán en torno a actividades concretas para el logro de los
propósitos prefigurados en un plan de acción donde están plasmadas acciones
coordinadas.
En todo el proceso se debe reflexionar sobre
la comprensión de lo que se hace y cómo se hace y las consecuencias. Así se
detectan líderes, lo adecuado de las estrategias, niveles de conflictos y
fuente. Al retornar el conocimiento, los logros y la interpretación de estos se
someten a la revisión de la comunidad y el investigador. Lo siguiente es
repensar las nuevas pautas de acción con base en los acuerdos.
La coordinación de
acciones por parte del investigador debe facilitar los procesos de organización
de las comunidades, entorno a intereses comunes, redundando en personas
motivadas y comprometidas. Lo dicho, exige gatillar cambios iniciando con el
poder de la palabra como dimensión que soporta todo lo que existe y constituye
para cada uno de los miembros de las organizaciones, la posibilidad de anclar
realidades, las personales y/o las grupales. Es necesario, incentivar la
expresión para el hacer y en el hacer de cada persona. Para así, abrir espacios
a la participación y la co-operación dándole un sin sentido a las jerarquías
explicitas o tacitas.
Así se co-construye la
democracia desde espacios comunes. Es apremiante, el despertar conciencias
poderosas para la transformación, que inicia por el estudio del hombre que
vive, convive y emprende, que necesita organizarse en un mundo que cada día se
complejiza por las intrincadas conexiones e interconexiones y los grandes
avances tecnológicos. Aunado, al pensamiento unitario como amenaza real que
niega al otro, al totalizarse y convertirse en tiranía.
Por todo lo dicho, la
investigación critica contextualizada, requiere nuevos abordajes
epistemológicos, ontológicos, teóricos y metodológicos, la realidad se tornó
compleja y desde la complejidad hay que abordarla. No es posible fraccionarla,
se corre el riesgo de investigar desde un sin sentido.
Franco, A. (2004). El concepto habermasiano de la acción comunicativa en el
modelo lingüístico comunicacional. Revista Internacional de Filosofía Iberoamericana
y Teoría Social. [Documento en
línea]. Disponible: http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2733463
Franco, N. y Ochoa, L. (1997).
La Racionalidad de la Acción en la Evaluación. Un Análisis Crítico desde la
Teoría de la Acción Comunicativa. Editorial Mesa Redonda Magisterio. Colombia.
Fonseca, L.
(1997). Epistemología de la Investigación Crítica. Fondo Editorial Tropykus.
Caracas, Venezuela.
Habermas, J.
(2010). La inclusión del otro. Estudios de teoría política. Editorial Paidós.
Madrid, España.
Maturana, H. (1995). La democracia
es una obra de arte. Cooperativa Editorial Mesa redonda. Colombia.
Murcia, F. (2001). Investigar
para cambiar. Tercera edición. Cooperativa Editorial Mesa Redonda
Magisterio.
Ramentol, S. (2004). Teorías
Del Desconcierto. Ediciones Urano, S.A. Barcelona España.
Strmiska, Z. (1989). Teoría de la Acción y Status de los
Actores. (Proyecto de Análisis).