Tipo de Publicación: Ponencia
Recibido: 01/10/2020
Aceptado: 20/10/2020
Autor: Naileth Euridice Nuñez Carvajal
Lic. En Relaciones Industriales
Esp. En Gerencia en Recursos Humanos, Maestría
en Docencia para la Educación Superior
Doctorado en Educación
Universidad Nacional Experimental “Simón
Rodríguez”
Barquisimeto - Venezuela
https://orcid.org/0000-0002-4609-1193
E-mail: nuna19785@gmail.com
El devenir actual de la humanidad implica asumir una realidad
divergente, múltiple y dinámica donde el investigador debe repensar su papel
hacia nuevas propuestas, desde la conciencia de los fundamentos filosóficos y
vistos a partir de la hermenéutica. Surgiendo la fenomenología como una
alternativa transformadora que permite el estudio de fenómenos desde la
experiencia de cada investigador en el contexto estudiado, valiéndose del
desarrollo de momentos o fases de un método cualitativo que unifica la visión
del investigador, el entorno social y la verdad del fenómeno investigado. Esta ponencia
expone las reflexiones sobre la investigación fenomenológica desde una visión
filosófica que contempla un abordaje hermenéutico del saber. La perspectiva
metodológica se desarrolla con el aval del pensamiento plural de varios autores
que exponen su punto de vista sobre el tema, develando una investigación
documental ejecutada a través de la consulta bibliográfica, contrastándose el
pensamiento propio con el de las fuentes consultadas, en un diálogo
intersubjetivo enriquecedor. El propósito de esta ponencia radica en la
importancia y reconocimiento del abordaje investigativo desde el método
fenomenológico visto a través de una visión hermenéutica que acepta los cambios
culturales surgidos de la postmodernidad.
Palabras Clave: Investigación
fenomenológica, hermenéutica, postmodernidad.
The current evolution
of humanity implies assuming a divergent, multiple and dynamic reality where
the researcher must rethink his role towards new proposals, from the
consciousness of the philosophical foundations and seen from the hermeneutics. Emerging
phenomenology as a transforming alternative that allows the study of phenomena
from the experience of each researcher in the studied context, using the
development of moments or phases of a qualitative method that unifies the
vision of the researcher, the social environment and the truth of the
phenomenon investigated. This paper presents the reflections on
phenomenological research from a philosophical vision that contemplates a
hermeneutical approach to knowledge. The methodological perspective is
developed with the endorsement of the plural thought of several authors who
present their point of view on the subject, unveiling a documentary research
carried out through bibliographic consultation, contrasting their own thinking
with that of the sources consulted, in a dialogue enriching intersubjective.
The purpose of this presentation lies in the importance and recognition of the
investigative approach from the phenomenological method seen through a
hermeneutical vision that accepts the cultural changes arising from postmodernity.
Descriptors: Phenomenological,
hermeneutic, postmodern research.
El hombre en su constante
búsqueda de respuestas a todo lo que le rodea se ha valido de métodos
científicos para darle validez a estas respuestas y que la explicación de las
mismas se haga de forma razonable y aceptable. Todo esto aunado al sentir
intrínseco pautado desde la subjetividad y la objetividad del investigador, por
ello definir un método cualitativo exclusivo en su aplicación y el uso de los
mismos se hace relativo, debido a las múltiples disciplinas del conocimiento de
acuerdo al hecho de estudio, lo que conlleva al interés por el hecho educativo
y significado propio del método, bajo el cual deben englobarse otras
aproximaciones, técnicas, enfoques, o procedimientos.
Una postura relevante a este
respecto es la que ofrece Wolcott (1992), quien expone a las corrientes
metodológicas cualitativas como:
Un árbol que hunde sus raíces en la vida
cotidiana, y parte de tres actividades básicas: experimentar /vivir, preguntar
y examinar. A partir de estas raíces brotarán las diferentes “ramas” y “hojas”
de la investigación Cualitativa”, entre las que el investigador debe elegir
realizar su trabajo.
Es así como se hace
necesario el reconocer que el método debe surgir de la concepción y necesidades
de cada investigador desde una disciplina concreta del saber, la cual
determinara la utilización de métodos adecuados según la intención y
orientación que se le quiera dar a lo investigado.
Es desde esa perspectiva
donde cobra vida la investigación fenomenológica y su significado afianzado en
la definición explicita de lo vivenciado, y la esencia de la experiencia de los
actores durante el abordaje de la misma, dando impulso al surgimiento de una
visión hermenéutica que ofrece una explicación o interpretación de los hechos
investigados, vistos desde un abordaje amparado de los cimientos filosóficos de
la época de la modernidad, pero incluyendo cambios y actualizaciones en el
pensamiento que trasciende, lo cultural, social, artístico y literario.
De allí surge la necesidad
de transformación y adaptación de la fenomenología como método científico
desarrollado en constante evolución con los procesos de la humanidad y los
cambios en el contexto del saber.
Reconocer ese razonamiento
del investigador desde lo subjetivo hasta lo objetivo es lo que nos permitirá examinar
la amplitud de aplicación del método y la emoción de emplear desde la
concepción de cada ser con su cosmovisión de la realidad.
El rol de discernir
que poseemos los seres humanos, nos motiva curiosamente a ciertas reflexiones
como las planteadas por platón en sus conocidos diálogos contenidos en su texto
“La República”: “¿no llamaríamos con justeza filósofo al hombre que está
dispuesto a saborear todas las ciencias, que se entrega gustoso al estudio y en
este estudio muestra un ardor insaciable?” (p. 340). Ante la realidad de la
libertad de ocupaciones de cada individuo no deja de ser trascendental que el
querer buscar respuestas, pensar y analizar se convierte en una condición
innata y habitual no exclusiva de los filósofos.
Así lo expone
Briceño (2007):
La condición humana lleva como
estructura específica, una comprensión del ser y del no ser, del todo y la
nada, del mundo y del hombre, del sentido de la vida. Sobre esa comprensión descansa
la posibilidad misma de la cultura. (p. 11).
De modo que no
existe la exclusividad del pensamiento y la reflexión filosófica como acciones
estrictamente inherentes al hombre, quien tiene la posibilidad de construir
historia a lo largo de su transitar y evolucionar en los diversos contextos que
lo rodean, generando un universo de posibilidades creativas de darle forma al
pensamiento.
En tal sentido se
hace oportuno resaltar la postura contrapuesta al concepto hermenéutico que
permite el desarrollo de un conocimiento no riguroso pero capaz de cumplir con
un método que lo defina e interprete.
Por otro lado Artigas (1984), expone que la filosofía es: “el
conocimiento de todas las cosas por sus causas últimas, adquirido mediante la
razón”. (p. 20). Esta afirmación condena el sentido epistémico y ontológico
basándose en la búsqueda de un conocimiento, discernimiento, juicio,
comprensión, o saber, que no considera el estudio sobre hechos o fenómenos que
ocurren alrededor, encasillando a la investigación como un procedimiento
meramente lógico que solo puede dar respuesta a través de un procedimiento o razonamiento,
sin abordaje alguno de lo vivenciado o de las experiencias adquiridas. Dejando
a un lado la Fenomenología, contenida dentro de los procesos de investigación
cualitativa, capaz de asumir reflexiones sobre fenómenos desde una filosofía
avalada por fuentes del ámbito cultural y nutrida desde la vivencialidad
del saber innato de cada persona.
Desde mi perspectiva
debe haber reconocimiento necesario a la aceptación en la diversidad de
abordajes metodológicos sustentados desde las diversas opiniones de autores que
contemplan la matriz epistémica conformada; por las interrogantes ontológicas,
epistemológicas y metodológicas, mediante las cuales las ciencias establecen
vasos comunicantes con la filosofía. Donde el postmodernismo sirva como medio
de generación de conocimientos útiles a la sociedad con un abordaje plural a
través del uso de diversas metodologías con el fin de trascender sobre los
nuevos paradigmas tecnológicos, ofrecer verdaderos beneficios a la sociedad y
contribuir a diferentes áreas de investigación.
Como bien afirman
Guba y Lincoln (2002), los paradigmas constituyen un cúmulo de creencias
básicas que no exigen una comprobación formal. Siendo necesario para el hombre
la búsqueda de respuestas a sus inquietudes utilizando como instrumento de esa indagación
de la verdad el razonamiento, sin deslindar el mismo desde su postura
ontológica que lo definirá a partir de las cualidades y características propias
de su Ser, en la aceptación necesaria de cambios de esquemas que brinden
diversidad y pluralismo hacia el mundo que le rodea, produciendo una relación
constante con todo lo que desea descubrir en su curiosidad incesante.
Sin dejar a un lado
los aspectos ontoepistémicos y metodológicos, que
nacen o parten del carácter teleológico y axiológico, que compone a la ciencia
y que se avala de posturas filosóficas concretas; en definitiva, imposible
pretender hablar de ciencia sin filosofía, puesto que la filosofía surge como
respuesta o madre de todas las ciencias, al proponer métodos de razonamiento
lógico que sirven como medio de respuesta a las incertidumbres planteadas por
las diferentes ramas del saber.
Es allí donde cobra
importancia para cualquier investigador la escogencia de un método acorde a su
saber y lo que desea alcanzar en
comprensión y entendimiento.
Surgiendo la fenomenología como pensamiento filosófico reafirmado por su
creador Husserl (2020); es decir en los primeros cimientos del Siglo XX. Con la
definición dada por parte de este autor como un método de carácter puramente
contemplativo. Esta definición describe a la fenomenología como el método que
brinda rigurosidad científica a los hechos, pero desde un modelo
físico-natural, que destaca lo individual sobre la experiencia subjetiva. Por
su parte, Bullington y Karlson
(1984); citado por Tesch (1990), sostienen que: “La
fenomenología es la investigación sistemática de la subjetividad”.
Ante estas definiciones
hechas por los diferentes autores, otorgando sus aportes en disímiles épocas
valdría la pena preguntarse: ¿si el tema o el investigador definen el método o
es este el que se adapta al abordaje del investigador? De allí surgen las
características particulares que le dan forma a la vida cotidiana y la
experiencia vital a través del sentido abierto y no conceptualizado que brinda
la fenomenología.
Así mismo este método
cualitativo de investigación define la explicación de los fenómenos a través de
la conciencia en el entendido de que al tener conciencia, se es consciente
desde una transitividad o intencionalidad, que permite el cuestionamiento de un
hecho o fenómeno desde su naturaleza, debatiendo la misma desde el deseo de
develar las estructuras significativas internas del mundo y la vida. Todo esto
con el deseo de explicar los significados vividos, y existenciales desde la
propia cotidianidad sin la rigurosidad de variables o el predominio de
opiniones sociales o la frecuencia de algunos comportamientos. Sin perder el
sentido amplio de la ciencia desde un saber sistemático, explícito, autocrítico
e intersubjetivo; que debe nutrir un pensamiento para que este sea puesto en
práctica desde su entorno socio cultural hasta los procesos de educación.
Según Rodríguez, Gil y
García (1996)
La fenomenología busca conocer los
significados que los individuos dan a su experiencia, lo importante es
aprehender el proceso de interpretación, por el que la gente define su mundo y
actúa en consecuencia. El fenomenólogo intenta ver las cosas desde el punto de
vista de otras personas, describiendo, comprendiendo e interpretando.
No obstante, en el
desarrollo del método fenomenológico deben reconocerse diversas posturas
metodológicas que surgen como aproximación del repensar del investigador para
extraer una significación de los fenómenos estudiados desde su profundidad
hasta la superficialidad, avalados por la información acumulada a lo largo del
proceso investigativo.
En esa diversidad
metodológica surgen tres corrientes fundamentales de la fenomenología según
Cohen y Omery (1994): la descriptiva (representada
por Husserl o la escuela desarrollada en el entorno de la Universidad de Duquesne), la Interpretativa (representada por la Hermenèutica Heideggeriana) o una combinación de ambas
(representada por la fenomenología
alemana o escuela de Utrecht). Donde prevalece la condición metodológica como
carácter secundario, resaltando la postura reflexiva desde la hermenéutica del
investigador, y su visión subjetiva inmediata como base para la construcción
del conocimiento, partiendo desde su propio marco referencial y su interés por
conocer experimentar e interpretar a las personas y el mundo que le rodea;
partiendo de allí en la construcción de sus propias realidades socio –
culturales.
Desde mi apreciación la
descripción del método fenomenológico planteada por Spiegelberg
(1975), es muy precisa y se enfoca en características particulares de la
investigación cualitativa; considerando un aporte relevante para cualquier
investigador que desee trabajar con esta metodología, en tal sentido describe
seis (6) fases como esquema metodológico para el desarrollo de una
investigación fenomenológica: 1) descripción del fenómeno, 2) búsqueda de
múltiples perspectivas, 3) búsqueda de la esencia y la estructura, 4)
constitución de la significación, 5) suspensión de enjuiciamiento, y 6)
interpretación del fenómeno.
Esta descripción detallada
permite la orientación del investigador en su abordaje investigativo; indicándole
las fases que debe desarrollar en el uso de esta metodología; sin embargo estas
fases surgirán de su experiencia concreta y su descripción libre y enriquecida
por su creatividad y vivencias sobre el fenómeno en estudio, sin entrar en
clasificaciones o categorizaciones, pero trascendiendo lo meramente
superficial; para reflexionar sobre los acontecimientos , situaciones o
fenómenos, desde su propia perspectiva, la de los participantes y la de agentes
externos; siendo la labor del investigador la unificación de la información
obtenida para luego interrelacionar la relación existente entre las estructuras
del hecho, actividad o fenómeno objeto de estudio, dando forma a toda esta
información a través de su cosmovisión; para posteriormente profundizar en
estructurar la experiencia sobre el fenómeno determinado desde la conciencia.
Luego del proceso de
introspectiva y razonamiento del investigador se presenta un proceso de
contemplación a través de la libertad de pensamiento del investigador dando
inicio al constructo de su percepción desde la experiencia desarrollando el
significado de la información obtenida a lo largo del proceso.
Ante el deseo constante del
hombre por darle sentido y forma a su pensamiento, se presenta la investigación
como la herramienta que describe el saber intelectual a través de la aplicación
de metodologías, que le dan formalidad y sentido científico, sin apartar la
fuente de un saber ancestral que tiene sus bases en las producciones
socio-históricas, culturales , relacionales y situacionales; en tal sentido
Varsavsky (2010) y Kreimer (2013), coinciden con el
Sociólogo mexicano Bartra (2012), quien sostiene que: “el trabajo de producir
conocimiento vuelve indispensable el uso creativo y simultáneo de varias
tradiciones científicas y la superposición (composición) de varias disciplinas”.
Colocándose de manifiesto
que el concepto de ciencia no puede ser visto desde la singularidad, porque no
es univoco, ni homogéneo, no es lineal ni plano, al contrario, es múltiple,
diverso, cultural, poroso, con pliegues y repliegues que producen una dinámica
fluida del conocimiento.
En tal sentido en el fluir
del conocimiento se debe dar aval a las practicas o alternativas que permiten
sustraer lógicas científicas dominantes como la propuesta por Boaventura (2006), quien propone varias ideas como la
“Ecología de saberes”, que propone en su contexto la necesidad de diversos
abordajes, aperturas y reconocimiento de las diferencias y convergencias que se
hacen necesaria en la práctica científica. El concepto planteado por este autor
presenta una experiencia hermenéutica que nace desde las raíces étnicas y fluye
a través de la evolución de los pueblos identificados por sus lenguajes y
saberes.
También postula el anterior
autor citado, la transformación progresiva e indetenible por la que ha pasado
el mundo, recorriendo caminos no previstos, de infinita diversidad en el
sentir, ser y pensar. pautándose una relación directa de la humanidad entre el
pasado y el futuro, en el desarrollo de teorías y conceptos y surgiendo la
necesidad de generar una visión amplia sin fronteras y con aceptación de las
diversidades, vista desde la incertidumbre de los cambios futuros y que además
permita desarrollar en el investigador una visión crítica como práctica común,
no solo desde el pensamiento sino ejercida como accionar donde se desarrolle un
reflexionar cotidiano, todo esto con la finalidad de desplegar un conocimiento
científico, transformador, movilizado y disruptivo. La propuesta de Boaventura (2006) hace un llamado a pensar, actuar, y
ejercer la crítica desde diferentes perspectivas, campos y miradas.
Es allí donde la
fenomenología cobra vida para darle valor a las experiencias, vivencias y
fenómenos investigados desde una visión amplia desde lo superficial a lo
externo y formal, dándole sentido al mundo desde la descripción, comprensión e
interpretación de cada investigador que genera un constructo desde su vivencia
y la vivencia de otros.
Desde mi postura considero
necesaria la adaptación de una actitud metodológica abierta y flexible a
cambios y propuestas de los investigadores, donde estos puedan escoger los
hechos, fenómenos o temas a tratar desde sus propios intereses, produciendo
respuestas a sus dudas o expectativas desde la libertad de la aplicación de un
método viable a sus preferencias metodológicas, impulsando el encuentro entre
la ontoepistheme y la cosmovisión desde el ser
innegable y representativo en las posturas subjetivas y objetivas de cada
investigador; dando vida a una dinámica posmodernista.
Artigas, M. (1984). Introducción a la filosofía. Eunusa. Pamplona. España.
Bartra, R. (2012). La sombra del futuro. Reflexiones sobre la transición
mexicana, Fondo de Cultura Económica, México.
Boaventura, S. (2006). Renovar
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Cohen, M. Z. y A. Omery (1994). Escuelas de fenomenología: implicaciones para
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Guba, E., Lincoln Y.
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En M. LeCompte, W Millroy,
y J. Preissle (Eds.), Manual de investigación
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