teóricos denominan bonos o
facilitadores, que son diferentes a las
monedas del mercado común, las cuales
no generan ganancias, no son
acumulables y favorecen el sistema, no
perecen por la oxidación (pérdida de
valor a medida que pasa el tiempo),
tendrán distintas denominaciones de
valor, no podrán ser intercambiables en
dinero y poseerán un criterio ético
propio de este sistema de economía
comunal.
Agregó que en este proceso se observa lo
humano del proceso (la comunidad aporta al
mercado y el mercado ayuda a solventar las
necesidades a la comunidad. La comunidad se
organizará de manera que todos tengan acceso a los
facilitadores para la obtención de lo que deseen y se
cree un mercado comunitario que no permitirá que
las riquezas generadas localmente se escapen hacia
los bancos o capitales foráneos, es decir, deberá
quedarse localmente para estimular la actividad
económica.
Las diferentes apreciaciones de la red de
trueques en Venezuela, destaca que el objetivo de la
misma es reunir a las personas interesadas en el
intercambio directo para mejorar la economía,
reutilizar lo que está ocioso, proporcionar apoyo
mutuo, uniendo esfuerzos; estimular la diversidad
productiva de la bioregión, estar preparados para
enfrentar eventuales catástrofes naturales y
financieras y así como dictar talleres alusivos al
cuidado ambiental, autogestión ecológica,
asistencia técnica en la conformación y
consolidación de trueques (Zapata, 2010).
Algunos autores coinciden en que el trueque
emerge, no sólo dentro de las comunidades
indígenas, sino en el mundo entero, en las
universidades como un proyecto que significa otra
modernidad, en la cual se procura respetar y
favorecer las diferencias sociales, políticas, étnicas
y culturales. Siempre y cuando, se compartan la
grandeza humana y la riqueza cultural que se genera
en las diferentes escalas sociales. El trueque lo
consideran como un tipo de globalización, que no
pretende nivelar, ni igualar gustos, valores ni formas
de vida, sino que invita a ajustarse a una convivencia
intercultural que promociona las actividades
particulares y las colectivas.
En diversas universidades públicas de
América Latina se busca cambiar y/o reutilizar
productos que están en buenas condiciones que ya
no son necesarios para alguien, pero que puede ser
de utilidad para otros, en ferias o mercaditos. Estas
actividades de trueque buscan propiciar entre sus
asistentes un consumo responsable y el reúso, con la
finalidad de disminuir la generación de residuos y el
consumismo, y claro, la ayuda mutua. Algunas
cosas que se intercambian son: libros, ropa, bolsos,
jabón para ropa, plantas, comida preparada,
semillas, objetos de barro, entre otros. Esta actividad
en el ámbito universitario es semestral o anual.
La experiencia del trueque en nuestras
latitudes no es nueva, porque ha formado parte de su
conformación como grupos o comunidades, e
inclusive sus enseñanzas han permitido en la