Tipo de Publicación: Ensayo
Recibido: 26/07/2020
Aceptado: 13/10/2020
Autor: Tania N. Rojas Z.
Médico Cirujano (UCLA)
Esp.
Medicina Interna (UCLA)
Magister
en Educación. Mención Educación Superior (UPEL)
Dra. en Educación
(UPEL)
Universidad Centroccidental Lisandro
Alvarado.
Barquisimeto
– Lara – Venezuela
https://orcid.org/0000-0002-0365-411X
E-mail: trojas@aulavirtual.web.ve
POSTURA PARADIGMATICA DEL DOCENTE INVESTIGADOR
Resumen
El rol investigador del docente universitario es uno de
los más importantes a la hora de innovar, pues implica una actitud hacia el
cambio y a la búsqueda constante de interrogantes presentes en nuestro entorno
educativo para mejorarlo. Sin embargo, muchos docentes se mantienen distantes
de esta función, incluso no desarrollándola. Este ensayo se propone generar
motivación para ejercer la investigación socioeducativa, especialmente en
aquellos docentes sin formación en educación como ocurre en las ciencias de la
salud. Se describen los elementos teóricos que sustentan la investigación
educativa, los fundamentos ontoepistemológicos y
metodológicos en el enfoque cualitativo, sus principales paradigmas y el método
fenomenológico-hermenéutico, útil y versátil en la investigación social, que
rompe con los esquemas investigativos positivistas que predominan en la
medicina como ciencia. Se insiste en la necesidad de asumir una postura
paradigmática coherente al investigar con rigor científico apropiado.
Finalmente, es inevitable cambiar nuestras percepciones sobre la
investigación y ampliar nuestros conocimientos sobre otras cosmovisiones, esto
nos llevará por rutas de saber distinto y necesario para innovar sin antes
realizar un análisis reflexivo que culminará con la producción de conocimiento
y agregará mejoras o perfeccionará nuestro entorno y por ende nuestro accionar
docente investigativo.
Palabras clave: Docente investigador,
postura paradigma, fenomenología.
PARADIGMATIC POSITION OF
THE TEACHER INVESTIGATOR
Abstract
The researcher role of the university professors is one of the most
important when it comes to innovate, because it implies an attitude towards
change and the constant search for questions present in our educational
environment to improve it. However, many professors remain distant from this
function, even thogh if they do not develop it. This
essay aims to generate motivation to carry out socio-educational research,
especially among teachers without training in education, as occurs in the
health sciences. The theoretical elements that underpin educational research,
the ontoepistemological and methodological
foundations in the qualitative approach, their main paradigms and the useful
and versatile phenomenological-hermeneutic method in social research are described,
which break with the positivist research schemes that predominate in the
medicine as science. The need to assume a coherent paradigmatic stance when
investigating with appropriate scientific rigor is emphasized. Finally, it is
inevitable to change our perceptions about research and broaden our knowledge
about other worldviews, this will take us along different and necessary routes
of knowledge to innovate without first undertaking a reflective analysis that
will culminate in the production of knowledge and will add improvements or
improve our environment. and therefore, our investigative teaching actions.
Key words: Teaching researcher, paradigmatic stance, phenomenology.
Introducción
Ser docente en
cualquier nivel del sistema educativo, incluso el universitario y a su vez en
cualquier disciplina o profesión, implica ejercer roles o funciones
identificables en el quehacer cotidiano.
Estos roles están bien diferenciados y descritos, por lo que como
docentes debemos conocerlos, sobre todo si aspiramos realizar una labor de
calidad que cumpla sus objetivos y trascienda en nuestros alumnos, quienes a su
vez formarán las generaciones de relevo en el ámbito educativo y profesional.
Dentro de estos roles, el rol de investigador es uno de los más
importantes a la hora de innovar, de allí que implica una actitud hacia el
cambio y a la búsqueda constante de interrogantes presentes en nuestro entorno
educativo, con el fin de mejorarlo. Este docente investigador no se refiere a
investigar en su praxis profesional, sino en su praxis educativa, independiente
de su profesión de base, es decir, indagar en el ambiente educativo donde se
desempeña. En este contexto, ¿qué debemos conocer de la investigación en el
campo educativo y de nuestro rol como investigador?, ¿sabemos qué es investigar
en educación y porqué debemos asumir una postura como docentes investigadores?,
por otra parte, como docentes en las ciencias de la salud, ¿conocemos la
utilidad de la investigación cualitativa y de la fenomenología como
herramientas que nos permiten desarrollar el rol investigador en nuestra
práctica educativa? Quizás son muchas interrogantes al iniciar mi disertación,
pero son las necesarias para entender el papel como docentes médicos
investigadores que nos toca asumir si queremos generar los cambios en nuestros
entornos educativos que nos merecemos y merecen nuestros estudiantes.
Desarrollo
Rol
investigador del docente en ciencias de la salud.
Como se mencionó
anteriormente, entre los roles del docente universitario se encuentra el rol de
investigador, el cual según Serrano (1999), es entendido como aquella cualidad
que permite al docente mantener una relación epistémica con su realidad
socioeducativa, de tal manera que se sume activamente a la investigación de su
entorno. Esta acción de investigar en nuestro medio como docentes implica un
acercamiento estrecho con compromiso, que busca conocer la realidad y
posteriormente promover cambios que la mejoren para optimizar el proceso en el
que estamos inmersos.
En este sentido, Castillo y Cabrerizo (2005), caracterizan al docente
investigador innovador, concebido como aquel docente transformador, autocritico
y reflexivo de su práctica diaria; quien, además es capaz de ser flexible y
abierto a nuevos esquemas de trabajo, con posibilidad de trabajar armónicamente
en equipo; así mismo, está capacitado para usar cotidianamente las nuevas
tecnologías de información y documentación, lo que implica actualizarse
constantemente. Todas estas habilidades deben estar presentes para ejercer el
rol de docente investigador contemporáneo y poder vencer la resistencia que
genera el miedo al cambio continuo, el cual es necesario para el avance de la
ciencia, y, por ende, el progreso de la disciplina en la cual se enseña. No
desempeñar la función de investigadores en nuestro ámbito educativo nos
convierte en simples repetidores de contenidos.
El docente médico en las ciencias de la salud no solo se debe dedicar a
la investigación de su área básica de enseñanza, es decir, lo que enseña. Aquel
que se dedica a la docencia debe además incursionar e indagar en los problemas
propios de la enseñanza que práctica, pues es la forma como puede internalizar
y reflexionar sobre su acción educativa. Para llevar a cabo esta tarea es
imprescindible un acercamiento a los conceptos y fundamentos teóricos de la
investigación social.
Enfoques,
paradigmas y planos del conocimiento, ¿qué debe conocer el docente
investigador?
Para ejercer esta función como docentes debemos desarrollar la destreza
de investigar, lo que implica conocer de cierta manera o con cierta perspectiva
un fenómeno dado, y por lo tanto, según la opinión de Ugas (2016), apropiarnos de un “modo de pensar” (p.28), es
decir asumir una postura a la hora de conocer e indagar sobre esa realidad que
nos genera incertidumbre.
De lo antes expuesto se puede inferir, entonces, que si asumimos una
postura determinada nuestra percepción de la realidad puede variar y, por ende,
la manera de interpretarla y darla a conocer. Este planteamiento nos permite
objetivar la importancia que tiene el modo o la forma en que se decide conocer
la realidad durante una investigación, no solo para el docente en su rol de
investigador, sino para cualquier profesional que pretenda investigar.
Esta manera de conocer es denominada enfoque
(Hernández, Fernández, & Baptista, 2014), y aporta al investigador un conjunto de procesos o
aproximaciones establecidos de forma sistemática que le permiten alcanzar la
generación de conocimientos. Si nuestra investigación genera o amplia el
conocimiento de la ciencia, entonces realizaremos investigación científica,
donde existen dos tipos de enfoques que se diferencian dependiendo de la
corriente filosófica que los sustenta.
En primer lugar, se tiene el enfoque
cuantitativo, el cual se constituyó durante mucho tiempo como la única
forma de acceder y conocer la realidad. Se fundamenta en la corriente
positivista y se caracteriza por la aplicación rigurosa de un método, conocido
por todos como método científico.
En este enfoque cuantitativo, el investigador se mantiene distante al objeto de estudio, establece una relación
objetiva con éste, sin intervenir en la realidad que estudia, por lo tanto, realiza
mediciones exhaustivas que buscan la explicación de los fenómenos estudiados
mediante relaciones causales, todo esto bajo la premisa de que existe una única
realidad, la cual está dada y se puede generalizar una vez conocida, utilizando
el método hipotético-deductivo para
indagarla (Hurtado & Toro, 1999). Los fenómenos
estudiados pueden ser medidos o cuantificados numéricamente utilizando las
matemáticas y la estadística.
Por otra parte, se cuenta con
el enfoque cualitativo, de particular
utilidad en la investigación social, sobre todo en el ámbito educativo y en
otras disciplinas, donde se estudia todo aquello que no puede ser medido
matemática o estadísticamente. En esta
forma de indagar el investigador establece una relación subjetiva con el objeto
de estudio, de manera tal que el conocimiento es alcanzado a través de la
interacción con los individuos estudiados denominados actores sociales o versionantes, quienes emiten sus experiencias vividas
atribuyendo significados particulares; de allí que la realidad es múltiple, no
es única, es momentánea y por lo tanto no es generalizable. (Hurtado & Toro, ob.cit).
Debido a lo expuesto, en esta vertiente de investigación la realidad se
construye a medida que se va conociendo, por lo tanto, el investigador
desempeña un rol fundamental al describirla, comprenderla e interpretarla. El
investigador en sí mismo se convierte en una herramienta heurística única y
poderosa.
Cuando investigamos y asumimos un
enfoque para investigar, también nos desenvolvemos en una comunidad científica,
a la cual pertenecemos, donde intercambiamos nuestros conocimientos y los
hacemos evidentes siguiendo ciertas normas y métodos. Por lo tanto, al investigar
compartimos una visión particular de mundo con otros individuos, una cosmovisión, que permite concebir e
interpretar la realidad de cierta forma, y por ende rige a través de normativas
consensuadas nuestra acción investigativa.
Esta perspectiva compartida o cosmovisión se denomina paradigma (Kuhn, 1986), y su entendimiento es
fundamental para el docente en su rol investigador ya que determina nuestro
proceder al hacer ciencia, pues fija el camino a seguir dando una guía durante
la investigación (Piñero & Rivera, 2013).
En este orden de
ideas, para el docente investigador de cualquier disciplina, reconocer un
paradigma particular y por lo tanto asumir la postura que proclama dicho
paradigma desde el punto de vista científico (postura paradigmática), garantiza
la legitimidad de su investigación y el éxito de la misma en una localidad
determinada, durante un tiempo específico y en una comunidad científica
característica.
Estos elementos
circunstanciales permiten a su vez concluir que los paradigmas en la ciencia
pueden cambiar, cuando varían las estructuras de pensamiento de los
investigadores, cambiando su manera de ver los fenómenos y de relacionarse con
ellos en la búsqueda del conocimiento científico.
Como
investigadores es menester conocer los paradigmas científicos que predominan en
nuestro tiempo, con el fin de asumir aquel que se adapte mejor a la realidad que
deseamos estudiar, por lo tanto, escoger el paradigma depende a su vez también
del fenómeno estudiado y de la forma en que entablamos la relación epistémica.
El paradigma es el que determinará como
percibir la realidad que vamos a indagar, como nos aproximaremos al objeto de
estudio y como será nuestra relación investigativa con él; y finalmente, nos
facilitará la selección de un conjunto de técnicas y procedimientos para
acceder a la información que necesitamos. Si se reconocen estos aspectos que
proporciona el paradigma, como investigador social tendremos claridad
paradigmática y en consecuencia metodológica al momento de realizar nuestra
investigación en cualquier campo, especialmente en el educativo.
Las acciones
descritas en el párrafo anterior corresponden a los fundamentos o supuestos que debe poseer un paradigma, y que deben
estar presentes durante toda nuestra investigación de forma explícita, pues
proporcionarán rigor científico, específicamente durante la investigación con
enfoque cualitativo (Gurdián, 2007).
Estos elementos
son conocidos también como planos del conocimiento científico, dimensiones o
supuestos ontológico, epistemológico y metodológico. La dimensión ontológica responde a la inquietud durante la
investigación sobre cuál es la naturaleza del objeto de estudio o de la realidad social a estudiar; la dimensión epistemológica, aclara como se
conoce esta realidad, es decir, define como es la relación entre el sujeto que
conoce y aquello que se conoce o se busca conocer científicamente; y la dimensión metodológica, se refiere a las
técnicas o instrumentos que utilizamos como investigadores para conocer el
fenómeno, como lo conocemos, lo cual nos llevará a usar una metodología
determinada (Sandín, 2003).
Toda la
información anteriormente señalada nos permite dilucidar cuán importante es el
entendimiento del investigador sobre este sistema jerárquico de nociones, sus
definiciones y acepciones en el lenguaje científico, pero sobre todo, su uso y
aplicación durante la investigación socioeducativa, ya que la coherencia entre
las dimensiones paradigmáticas durante el discurso del investigador le brinda
cientificidad y definitivamente le permitirá asumir con firmeza una postura
paradigmática correctamente.
Ahora bien, los
paradigmas de investigación se clasifican según la perspectiva de diferentes
autores, por lo tanto, al momento de elegir el paradigma que consideramos se
adecua a los propósitos de nuestra investigación, debemos asumir y declarar
también el autor con el cual vamos a trabajar al investigar.
En este sentido,
considero sencilla y de fácil comprensión la clasificación expresada por Sandín
(ob.cit), quien propone tres paradigmas principales
para realizar investigación educativa basándose en los aportes de otros
autores. En esta clasificación encontramos que cuando investigamos con enfoque
cuantitativo utilizamos el paradigma positivista, y si por el contrario
asumimos el enfoque cualitativo, podemos posesionarnos con dos paradigmas según
nuestras intenciones, el interpretativo y el socio-crítico.
Las dimensiones
del conocimiento para cada uno de estos paradigmas y su respectivo enfoque se
pueden visualizar de forma resumida en la Tabla 1.
|
|
Paradigmas |
||
|
Enfoque |
Cuantitativo |
Cualitativo |
|
|
Dimensiones
del Conocimiento |
Positivista |
Interpretativo |
Sociocrítico |
|
Ontológico ¿Cuál
es la naturaleza de la realidad social? |
La
realidad estudiada es única, independiente al investigador, generalizable y
aprehensible |
Relativista.
La realidad es múltiple, es un constructo social, temporal y local, convergente |
La
realidad es compartida,
histórica, construida,
dinámica, divergente. |
|
Epistemológico ¿Cómo se concibe
el conocimiento y la relación entre el investigador, el investigado y
conocimiento que genera? |
Independiente. Neutral, no se afectan.
El investigador es externo. Sujeto como “objeto” de investigación. Los
valores no influyen en la investigación. |
Dependiente.
No hay diferencia entre el sujeto y el objeto de estudio. Los valores
influyen en la investigación, median los hallazgos. Subjetividad e
intersubjetividad. |
Relación
influida por el
compromiso El investigador es
un sujeto más. Los valores son compartidos y fundamentales para la
investigación. |
|
Metodológico ¿Cómo
se investiga? |
Experimental.
Verificación de hipótesis, manipulación de variables. Establecimiento de
leyes. Técnicas cuantitativas. |
Orientado por
la fidelidad al objeto de estudio y la complementariedad que el investigador
da a la investigación. Emergente.
Hermenéutica. |
Dialógica y
transformadora. Metodologías participativas, incorpora la historia en la
investigación educativa. |
|
Tabla 1. Paradigmas de Investigación y
las Dimensiones del Conocimiento Fuente: Adaptado de Sandín (2003), Piñera y Rivera
(2013) |
|||
El
docente investigador en medicina, la investigación cualitativa y el método
fenomenológico- hermenéutico.
Como docentes investigadores en el nivel universitario del sistema de
salud, específicamente en medicina, donde el sujeto de estudio y de trabajo
cotidiano es el ser humano, la investigación con enfoque cualitativo nos es
particularmente atractiva y pertinente, ya que la experiencia vivida es una
fuente de información inédita y sustanciosa no cuantificable numéricamente que
puede aportar conocimiento novedoso.
Así mismo, dentro del enfoque de investigación cualitativo, el paradigma
interpretativo, también denominado humanístico-interpretativo, resulta
conveniente al momento de realizar investigación educativa pues se adapta a la
naturaleza de la educación, especialmente en aquellas situaciones donde lo que
buscamos es interpretar y comprender los fenómenos estudiados.
En este sentido, al sumergirnos en la investigación educativa como docentes
investigadores con un enfoque cualitativo, debemos estar claros que aceptamos la
realidad como múltiple, compleja e incierta; de manera que esta realidad se
construye a medida que es conocida, es decir, emerge a partir del dialogo
intersubjetivo que establecemos con los sujetos estudiados (actores sociales),
de tal forma, que su interpretación por nuestra parte llevará a la generación
de un cuerpo de conocimientos.
Dentro del enfoque de investigación
cualitativa, el paradigma interpretativo
se ajustará a nuestras expectativas como
investigador cuando el propósito de nuestra investigación este dirigido a
comprender la realidad de un conjunto particular de personas, así como a
interpretar los significados que estas personas o protagonistas dan a dicha
realidad, es decir, sus percepciones, sus acciones e interacciones; todas en un
contexto ontológicamente múltiple,
construido y divergente, partiendo de una relación mutua con el objeto de estudio influenciada por
componentes subjetivos, donde lo valores se encuentran explícitos y por lo
tanto, también influyen en lo investigado.
Al
asumir este paradigma el docente investigador debe mantener coherencia entre
sus dimensiones ontológica, epistemológica y metodológica, lo cual se denomina
coherencia paradigmática, de suma importancia para fortalecer el rigor
científico de la investigación.
En
consecuencia,
desde el punto de vista del plano
ontológico, con respecto a la naturaleza de los fenómenos sociales,
aceptamos la realidad social objeto
de estudio desde un contexto ontológico en el relativismo. Como ya mencionamos,
esta realidad es apreciada como compleja, múltiple, divergente y en una
dinámica de construcción y reconstrucción permanente donde la intersubjetividad
está presente en todo el proceso de la investigación. Dicha realidad será
creada desde la perspectiva de los actores sociales estudiados y será producto
de su experiencia vivida, su conocimiento propio e individual, y no como algo
externo o ajeno a ellos.
En el plano epistemológico, referido a la manera como se construye el conocimiento y como se
concibe la relación entre el investigador, el investigado y el conocimiento que
se genera; en este paradigma, buscamos comprender e interpretar los sentidos
que tienen los individuos objeto de estudio ante determinada
situación o fenómeno, de tal forma que la relación establecida será estrecha
con dicho grupo social, lo que nos permitirá lograr
el mayor acercamiento posible a la realidad estudiada. De allí, que al asumir
este paradigma interpretativo durante nuestra investigación es necesario a su
vez, considerar asumir una perspectiva epistemológica construccionista, la cual
según Sandín (ob.cit), “…rechaza la idea de que
existe una verdad objetiva esperando ser descubierta. La verdad…emerge a partir
de nuestras interacciones con la realidad…el significado no se descubre, sino
que se construye” (p. 49).
Por lo tanto, una interacción estrecha con los actores sociales y la
interpretación subjetiva por nuestra parte de los significados que estos
atribuyen a la realidad según su experiencia vivencial nos permitirá
reconstruir una realidad particular que ira emergiendo a medida que avance
nuestra indagación, para finalmente comprenderla, analizarla y culminar con la
producción de nuevos saberes.
En correspondencia con las posturas ontológica y epistemológica
asumidas, en el plano metodológico, al
abordar el objeto de estudio para obtener los conocimientos de la realidad que
se investiga, nos apoyamos en un método específico coherente con los dos
primeros planos del conocimiento.
En este sentido, el método es entendido como el modo o la forma que el investigador
utiliza para alcanzar el conocimiento, es decir, un camino ordenado de tal
manera que permita lograr un fin establecido., de allí, que el método establece
principios y reglas que debe seguir el investigador durante la investigación
con el propósito de lograr sus objetivos. (Yuni & Urbano, 2014; Ugas,
2016).
Dentro de los métodos de investigación coherentes con el paradigma
interpretativo se encuentra el fenomenológico-hermenéutico,
ya que permite comprender e interpretar desde la perspectiva de cada actor
social, desde su relato, la experiencia vivida con respecto a determinado
fenómeno.
Para Forner y Latorre (1996), la fenomenología es
una corriente de pensamiento apropiada para la
investigación interpretativa ya que “aporta como base del conocimiento
la experiencia subjetiva inmediata de los hechos tal como se perciben” (p.73),
de allí que los fenómenos son estudiados desde la visión de los sujetos tomando
en cuenta su contexto, con especial interés en percibir como las personas
experimentan y comprenden el mundo construido a través de su interacción.
Este método tiene su origen en la fenomenología
eidética de Husserl (1998), quien considero necesario explicar la naturaleza de
las cosas, la esencia y la veracidad de los fenómenos. De allí que sugirió
realizar una investigación donde se debe observar más allá de los detalles de
la vida cotidiana, para poder profundizar en aquello esencial, manteniendo una
actitud (actitud desinteresada) con la suspensión de nuestros juicios y
creencias, con un directo e ingenuo apuntar de nuestra conciencia dirigido al
mundo y a sus objetos. Éste es el epojé o
reducción fenomenológica, cuyo centro consiste en percibir y describir las
singularidades de la experiencia de la conciencia y comprender sistemáticamente
como este mundo subjetivo está constituido (Fuster, 2019).
Este enfoque fenomenológico de Husserl, según lo
expuesto por Sandín (ob.cit), es esencialmente
epistemológico, puesto que hace énfasis en retornar a la intuición reflexiva
con la finalidad de describir y clarificar la experiencia vivida y constituida
en la conciencia. Dicha reflexión sobre el contenido de la conciencia debe excluir
todos los juicios previos del investigador, de tal forma que le permita
descubrir actos como recordar, anhelar y percibir; actos que fueron denominados
por Husserl significados.
La fenomenología consiste pues, en descubrir,
describir e interpretar estos significados propios de cada individuo ante
determinada situación o suceso de una forma sistemática para comprender como
ese mundo subjetivo está conformado, acción no alcanzable por métodos
cuantitativos.
A diferencia
de Husserl, Heidegger (2006) propuso la
fenomenología hermenéutica o interpretativa con enfoque ontológico ya que hace
énfasis en los fenómenos, “en permitir y percibir lo que se muestra, tal como
se muestra a sí mismo y en cuanto se muestra por sí mismo”, de lo que deduce
que es un fenómeno objetivo, por ende, verdadero y científico (p. 99). Esta fenomenología
busca revelar la verdad que se encuentra en el mundo interpretado
hermenéuticamente; esta interpretación es considerada una aclaración que
explica el sentido del ser, en un mundo socio histórico donde la dimensión
fundamental de toda conciencia humana es histórica y sociocultural, y se
expresa a través del lenguaje.
El método fenomenológico hermenéutico propuesto por
Heidegger persigue revelar el significado del ser o existencia de las personas en su mundo; la misma está
fundamentada en los siguientes supuestos filosóficos sobre el ser humano (León, 2009, p. 14-15):
1.
“Los seres humanos poseen
mundo, por lo tanto, existir significa estar en el mundo, donde habitar o vivir
es la forma fundamental de ser en el mundo”.
Este mundo constituye un cúmulo de relaciones,
prácticas y compromisos adquiridos en una cultura, por lo tanto, este mundo es
proporcionado por nuestra cultura y enlazado por un lenguaje. De allí, que los
mundos son distintos según la cultura, según el momento histórico y según la
familia en la que nacemos.
2.
“Las personas como un ser para
quien las cosas tienen un
significado. Los individuos
vivimos en el mundo fundamentalmente a través de la actividad práctica”.
Los seres humanos están involucrados en el mundo de
dos maneras: la primera, no son conscientes de su existencia, pues las personas
se encuentran inmersas profundamente en sus actividades diarias, comprometidas
con cosas que tienen sentido y valen según su mundo de vida; la segunda, es
aquella en la cual las personas son conscientes de su existencia, y por ende,
pueden ser visibles y notables para ellos ciertas cosas que antes no lo eran o
que no son visibles para otros.
3.
“Los seres humanos son seres autointerpretativos pero en una
forma no teórica”.
Cuando consideramos que algo es importante para
nosotros, asumimos una posición, nos expresamos y actuamos frente a lo que nos
interesa. A través del lenguaje podemos expresar aquello que nos importa o nos
preocupa con respecto a un fenómeno o situación particular, por lo tanto,
entendemos y captamos significados del medio que nos rodea usando el lenguaje.
En este sentido, el lenguaje se usa para representarse a sí mismo y al mundo en
el que vivimos, pero también es la vida misma.
Según los
postulados anteriores, Heidegger, con la fenomenología hermenéutica como método
de investigación, persigue como propósito principal mirar más allá del
significado de la cotidianidad, de la vida normal, en busca de los significados
que atribuyen los seres humanos, busca el significado en el ser, el ser en el mundo que habita, en
un tiempo y cultura determinados, y que se manifiesta a través del lenguaje.
Conclusiones
y reflexión final
En el ámbito
de la educación superior la investigación educativa es un reto para el docente
del siglo XXI, pues a pesar de existir enormes avances en el manejo y alcance
de la información con la tecnología informática, existen también brechas
generacionales y carencia de destrezas que ocasionan barreras importantes a la
hora de realizar actividad heurística. De allí que el docente universitario
debe preocuparse por formarse y empoderarse de herramientas que le permitan
identificar, describir y comprender los problemas que obstaculizan su praxis
docente cotidiana, todo con el fin de mejorar su labor educativa.
Internalizar nuestro rol de docente investigador es
el primer paso, sobre todo en aquellas disciplinas donde los docentes son
profesionales de ramas distintas a la educación, presentando en la mayoría de
los casos poca o ninguna formación en investigación socioeducativa.
Cambiar
nuestras percepciones sobre la investigación y ampliar nuestros conocimientos
sobre otras cosmovisiones a la hora de investigar es el paso siguiente, pues
nos llevará por rutas de saber distinto y necesario para innovar en nuestro
quehacer docente.
De allí que, conocer y utilizar la investigación
con enfoque cualitativo, y los distintos paradigmas de investigación que se
acoplan al mismo, amplia nuestras posibilidades al indagar la realidad en que
estamos inmersos, por otra parte, métodos como el fenomenológico hermenéutico
nos permitirán revelar los significados que un grupo determinado de sujetos, en
su mundo de vida particular,
específicamente en el ámbito educativo, tienen sobre un fenómeno o
circunstancia; además, nos guiará para interpretar y comprender estos
significados con el fin de realizar un análisis reflexivo que culminará con la
producción de conocimiento que agregará mejoraras o perfeccionará nuestro
entorno y por ende nuestro accionar docente.
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