escriturales, es claro que estos últimos involucran
básicamente la prensa, los libros y las revistas,
donde destaca la forma ensayística como género
matriz que deriva hacia el artículo científico, el
informe de investigación, y la tesis doctoral.
Indudablemente, la construcción del ensayo tiene
implicaciones que abordan el estilo, las normas
monográficas, y muy especialmente la temática
lingüística; al punto de que como ha sido
mencionado, alcanza la categoría de un género
literario que goza de cultores notables en diferentes
ámbitos del saber científico e incluso trasciende
hacia el campo estético de las artes.
También es sabido que a pesar de las
aspiraciones ideales, los oficios de científico y
escritor no siempre van de la mano.
Adicionalmente, la escritura científica contiene en
sí misma una serie de dificultades que hacen ardua
su elaboración y lectura: en ella abundan los
tecnicismos y las consideraciones filosóficas, amén
de las particularidades metódicas. Adicionalmente,
parece que en ocasiones existe una tendencia a
complejizar el lenguaje científico haciéndolo
críptico e inexpugnable, no solo para los legos, sino
también para los expertos; cuando no, ocurre que se
cae en coloquialismos reñidos con los usos
aceptables. En todo ello gobierna una actitud
primordial: la conciencia lingüística; al fin y al cabo,
es recomendable recordar que quien escribe un
informe científico, es también un ser humano común
y corriente que carga sobre sus hombros los aciertos
y desaciertos de un modelo educativo.
Por esta razón, considero oportuno citar al
recientemente galardonado con el Premio Cervantes
2022, Rafael Cadenas (1989), quien reclama la
inconciencia en el uso del lenguaje; en ese sentido,
llama su atención el hecho de que en el ámbito
nacional suelen enumerarse las carencias que
afectan nuestro sano desarrollo como sociedad;
dígase de carácter político, económico, cultural,
jurídico, y un largo etcétera, pero jamás se habla de
las carencias notorias en el uso de la lengua
castellana. A su vez, el estado y la sociedad en
general, muestran una absoluta indiferencia ante
este hecho; contrariamente, los medios de
comunicación producen, reproducen y exaltan
modalidades y giros distorsionados del idioma,
alentados casi siempre por el esnobismo y el deseo
de engordar las arcas de las empresas y grupos
poderosos que les sirven de patrocinantes, casi
siempre induciendo a la población al consumismo.
En este sentido, Cadenas (citado), considera
que:
Lo que ocurre en el sociedad tiene que
reflejarse en él, e inversamente, lo que
le pasa al lenguaje tiene a su vez efectos
en la sociedad (…) El lenguaje es
inseparable del mundo del hombre. Más
que al campo de la lingüística,
pertenece, por su lado más hondo, al del
espíritu y al del alma. En otras palabras,
no puede hablarse separadamente de un
deterioro del lenguaje. Tal deterioro
remite a otro, al del hombre, y ambos