alternativa, Palacios, Vela y Tarazona (2015)
reflexionan, opinando que el Bitcoin, gracias a las
transparencias de sus transacciones, se presenta
como una alternativa atractiva para intercambiar
dinero, sin la injerencia de los intermediarios, dentro
de espacios de seguridad criptográfica, las cuales
otorgan la posibilidad de validar y almacenar todas
las transacciones, gracias a las virtudes de la
plataforma Blockchain. Ante estas características
las monedas digitales pasan a ser consideradas como
una fuente abierta de dinero electrónico, pagos en la
red y disponibilidad de inversión.
Al articular lo hasta ahora expuesto, junto a la
posición de los autores del párrafo que precede,
puedo conjeturar que efectivamente dentro del
ecosistema de las criptomonedas existen una serie
de atractivos que hacen que las facilidades para el
intercambio sean viables, encontrando los actores
económicos y en especial los del sector empresarial,
el espacio óptimo para realizar sus transacciones
comerciales-financieras, logrando minimizar los
tiempos de respuesta y negociación; variables que
hacen que las monedas digitales, en su carácter de
divisa alternativa, sea considerado un mercado
vibrante y emocionante que reúne al más diverso
grupo de inversionistas de las esquinas más remotas
del planeta, operando de forma distribuida, sin la
tutoría de un órgano rector que imponga
regulaciones, que en muchos casos tienden a
favorecer la estabilidad de los intereses de grupos
económicos.
Siguiendo dentro de estos mismos espacios
interpretativos, aflora lo referente a la virtualidad en
las transacciones, y en donde se refleja el potencial
de las criptomonedas para poner en ejecútese las
operaciones financieras y económicas entre las
partes, producto del intercambio de bienes, servicios
o básicamente de dinero, en las distintas divisas, de
acuerdo a las necesidades de los actores
económicos. Las transacciones a las que hago
referencia se encuentran vinculadas con operaciones
de carácter económico y financiero, mediante las
cuales los actores económicos intercambian
capitales dirigidos a satisfacer las necesidades
propias de consumo o de producción.
En la misma sintonía, se hace necesario
resaltar el poder que se les otorga a los usuarios de
las monedas digitales de crear sus propias cuentas
digitales, lugar donde podrán tener los fondos y de
los cuales puede utilizar en el momento que así lo
deseen. Esta acción sólo exige a los interesados
contar con un equipo de carácter computacional,
para entrar en la plataforma que sea de su gusto y
que preste el servicio de cartera digital o Wallet,
como también se le conoce dentro del mundo de las
criptomonedas. Aunado a estas bondades, se le
suma la certeza de poder disponer de los fondos las
veinticuatro horas al día, los trescientos sesenta y
cinco días del año, de todos los recursos que guardas
en la Wallet y que puedes transferir o recibir los
fondos, producto de un acuerdo con la otra parte.