ISSN: 2665-0398
Volumen: 4, Número: 9, Año: 2023 (enero-2023 a junio-2023)
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución No Comercial-Sin Derivar 4.0 Internacional
http://www.aulavirtual.web.ve
172
Revista Aula Virtual, ISSN: 2665-0398, Periodicidad: Semestral, Volumen: 4, Número: 9, Año: 2023 (enero-2023 al junio-2023)
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución No Comercial-Sin Derivar 4.0 Internacional
Tipo de Publicación: Ensayo
Recibido: 27/09/2022
Aceptado: 19/11/2022
Páginas: 172-184
Autor:
Julio César Blanco Rossitto
Ingeniero Electricista
Especialista en Gerencia Empresarial
Doctor en Gerencia Avanzada
Postdoctor en Filosofía e Investigación
Universidad Nacional Experimental del Yaracuy (UNEY)
https://orcid.org/0000-0002-8204-7851
E-mail: blancorossitto@gmail.com
Afiliación:
Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR)
Barquisimeto - Venezuela
TRAS LAS HUELLAS DEL SUPERHOMBRE TRANSHUMANISMO-POSHUMANISMO
COMO DILEMA POSMODERNO
Resumen
Como un florecimiento dilemático de la Posmodernidad, Transhumanismo-Poshumanismo y su correlato
con la figura del superhombre, emergen como ejes temáticos que vinculan aspectos de carácter filosófico,
sicológico, sociológico, antropológico, biológico y primordialmente ético. El presente ensayo, procura el
abordaje de estos tópicos mediante la hermeneusis de algunas obras literarias y filosóficas emblemáticas,
donde se unen magistralmente ficción y realidad; en consecuencia, se realiza un recorrido por algunas
referencias paradigmáticas de la cultura occidental a través de personajes como Hércules, el Dr. Fausto y el
Golem; quienes en la óptica de Platón (1966), Goethe (1962), Nietzsche (1977) y Borges (1974), permiten
valorar desde la antigüedad, los propósitos y sueños forjados por el hombre acerca de sus ideas del progreso
científico; aspiración que se profundiza en la modernidad y que la posmodernidad recibe cuando el estado
del arte de la ciencia revela notables avances en la biotecnología; que si bien es cierto, han beneficiado la
humanidad, también abren un debate inquietante acerca de las consecuencias que pudiera significar un
trastrocamiento de los fundamentos éticos de la condición humana.
Palabras Clave: Superhombre, transhumanismo-poshumanismo, posmodernidad, biotecnología, ética.
ISSN: 2665-0398
Volumen: 4, Número: 9, Año: 2023 (enero-2023 a junio-2023)
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución No Comercial-Sin Derivar 4.0 Internacional
http://www.aulavirtual.web.ve
173
IN THE FOOTSTEPS OF THE SUPERMAN
TRANSHUMANISM-POSHUMANISM AS A POSTMODERN DILEMMA
Abstract
As a dilemmatic flowering of Postmodernism, Transhumanism-pPsthumanism and its correlate with the
figure of the superman, emerge as thematic axes that link aspects of a philosophical, psychological,
sociological, anthropological, biological and primarily ethical nature. This essay seeks to address these
topics through the hermeneusis of some emblematic literary and philosophical works, where fiction and
reality are masterfully united; Consequently, a journey through some paradigmatic references of Western
culture is made through characters such as Hercules, Dr. Faust and the Golem; who, in the optics of Plato
(1966), Goethe (1962), Nietzsche (1977) and Borges (1974), allow to value from antiquity, the purposes
and dreams forged by man about his ideas of scientific progress; aspiration that deepens in modernity and
that postmodernity receives when the state of the art of science reveals notable advances in biotechnology;
While it is true, they have benefited humanity, they also open up a disturbing debate about the consequences
that a disruption of the ethical foundations of the human condition could mean.
Keywords: Superman, transhumanism-posthumanism, postmodernity, biotechnology, ethics.
ISSN: 2665-0398
Volumen: 4, Número: 9, Año: 2023 (enero-2023 a junio-2023)
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución No Comercial-Sin Derivar 4.0 Internacional
http://www.aulavirtual.web.ve
174
¿Finalizan los Grandes Relatos de la
Modernidad?
Refiere el hecho bíblico acerca de la frustrada
huida de Pedro, quien, perseguido por Nerón, escapa
de Roma. En la fuga, el apóstol y mártir, se encuentra
con Cristo a quien le pregunta: Quo Vadis Domine
(“¿a dónde vas, Dios?”); Jesús, con su cruz a cuestas,
responde: “Voy a Roma para ser nuevamente
crucificado”. De inmediato, Pedro comprende la
verdad de su destino y regresa; tiempo después, será
crucificado de cabeza en la Ciudad Eterna. Sobre esta
frase y hecho, de aparente simpleza, se edifican
algunas de las certidumbres que definieron el
discurrir filosófico de la humanidad, hasta bien
entrado el siglo XX.
Primero, la confianza de que existía un destino
prometido, deseado y seguro; segundo, dicho destino
se trazaría de acuerdo con el devenir histórico;
tercero, la anécdota se sostiene dentro de un gran
relato que supone, según el pensamiento moderno, un
continua progressus (en el sitio donde muere Pedro,
se erigirá la Basílica, sede del Vaticano, centro del
cristianismo); cuarto, la verdad es una y única: Pedro
debe regresar, sin titubeos, al encuentro de su hado
por infortunado que parezca; quinto, Dios está vivo,
también su hijo, quien trino y uno, orienta el camino
del santo y con él, el rumbo de todos los hombres.
Este cúmulo de certezas sufrirán un quiebre a
medida que avanza la anterior centuria. Solo necesito
mencionar pocos hechos, para dar cuenta de lo que
digo. En el plano histórico destacan, la Primera y la
Segunda Guerra Mundial, contiendas donde perecen
alrededor de setenta millones de personas, a ellas se
suman otros conflictos bélicos: Argelia, Corea,
Vietnam. El lanzamiento de la primera bomba
atómica sobre Hiroshima, produce la muerte casi
inmediata de más de ochenta mil personas; el mayo
francés del 68; la lucha por los derechos civiles en
Norteamérica; las guerras revolucionarias en
Latinoamérica y África, entre muchos otros
acontecimientos. En el plano filosófico y científico,
aparecen nuevos paradigmas y enfoques que
desbordan la cognición empirista o racionalista, se
fisiona el núcleo atómico, emerge la incertidumbre
como un principio, se recurre a la complementariedad
para explicar algunos fenómenos de naturaleza dual,
se fortalecen las ciencias humanas orientadas a
profundizar en el yo, la conciencia, el diálogo
intersubjetivo.
El siguiente trabajo pretende una mirada acerca
del superhombre y el transhumanismo-
poshumanismo como ejes temáticos que se vinculan
en una espiral de proporciones impredecibles, donde
entran en juego diversos aspectos de carácter
filosófico, sicológico, sociológico, antropológico,
biológico y primordialmente ético. Su abordaje se
realiza desde la hermeneusis de algunas obras
literarias y filosóficas donde se unen magistralmente
ficción y realidad.
ISSN: 2665-0398
Volumen: 4, Número: 9, Año: 2023 (enero-2023 a junio-2023)
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución No Comercial-Sin Derivar 4.0 Internacional
http://www.aulavirtual.web.ve
175
Habemus Posmodernidad
Producto de la crisis del espíritu moderno,
aflora la posmodernidad como el actor de los nuevos
tiempos. Para González (1995), existen tres
perspectivas (histórico social, cultural y filosófica)
para observar el fenómeno posmoderno; la
perspectiva histórico social, descrita por la
implantación del capitalismo posindustrial como fase
superior del modo de producción capitalista, que
domina el ámbito socio-económico; en él se instauran
las reglas que impone la sociedad del conocimiento;
la producción de bienes materiales pierde importancia
frente al desarrollo del conocimiento,
fundamentalmente científico y tecnológico. El poder
recae en manos de la clase tecnocrática. Rivoir
(2012), lo resume con estas palabras: “La fuente
privilegiada de productividad radica en la tecnología
para la generación de conocimiento, el procesamiento
de la información y la comunicación de símbolos” (p.
22).
La perspectiva cultural se configura a partir del
descreimiento en el permanente progreso, idea que
viene desde la ilustración modernista; se rechazan las
utopías, que en principio surgieron como
emancipadoras y acabaron limitando la libertad
individual y de los pueblos; se procura la superación
de una estética funcional y racionalista; además, se
adquiere la visión de un mundo plural, dinámico,
cambiante, sin asidero fijo, relativista, de verdades
parciales.
Igualmente, la perspectiva filosófica está
cubierta por muchas capas, los nuevos guías del
pensamiento como Braudillard, Lyotar, Vattimo,
Foucault, Habermas, resienten de las posturas
metafísicas para captar la realidad. En vista de que el
mundo avanza en constante fragmentación, sin
verdades absolutas, la realidad se vuelve gelatinosa,
se disipa, de manera que pierde sentido la
especulación ontológica; por consiguiente: “Hay que
explorar los caminos del fragmento: hay que volverse
hacia el relativismo de los juegos del lenguaje y la
sensibilidad estética. Hay que optar por la paralogía,
rechazando la razón totalizante y fundamentadora”
(González, citado, p. 391).
De allí que Lyotard (1991), llega a expresar una
frase de culto, al decir que ahora, la legitimación del
saber, “…se plantea, en otros términos. El gran relato
ha perdido su credibilidad, sea cual sea el modo de
unificación que se le haya asignado: relato
especulativo, relato de emancipación” (p. 32). Ya no
hay leyes justas, enunciados verdaderos, sociedad sin
clases, todo es relativo.
Buscando el superhombre
Entre los diversos temas que atraen la atención
de los estudiosos y pensadores posmodernos, bien
desde la óptica científica, cultural, antropológica,
social, política y filosófica; circunscrita a esta última,
despuntan dos aspectos íntimamente relacionados: el
Trashumanismo-Poshumanismo (T-P) y el
superhombre de la posmodernidad. En este ensayo
ISSN: 2665-0398
Volumen: 4, Número: 9, Año: 2023 (enero-2023 a junio-2023)
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución No Comercial-Sin Derivar 4.0 Internacional
http://www.aulavirtual.web.ve
176
intentaré ir detrás de las huellas del mito del
superhombre, utilizando como medio testimonial y
perceptivo, el hecho literario a través de algunas obras
significativas de la literatura universal, para luego
discurrir acerca de la posibilidad fáctica, real, de
construir superhumanos. Para dar inicio a mi
disertación, consideraré la figura de Hércules.
Aunque popularmente es más conocido como
Hércules (para los romanos), los griegos le llamaron
Heracles. Su historia se inscribe dentro del
compendio mitológico de las civilizaciones griega y
latina. Era hijo del Dios Zeus (Júpiter) y de la mortal
Alcmena. Conocido por su arrojo, valentía y
fortaleza, la tradición registra que debió ocuparse de
realizar doce trabajos que revestían grandes
dificultades, algunos de los cuales consistieron en
matar al león de Nemea, acabar con la Hidra de Lerna,
Robar las manzanas del jardín de las Hespérides y
capturar a Cerbero, el can que protegía las puertas del
infierno. Comparte con los semidioses una cualidad
similar, un punto de vulnerabilidad que lo hace mortal
bajo circunstancias muy específicas; en su caso, al
colocarse una nica que le ofreció Deyanira, su
mujer, untada de la sangre del centauro Neso,
comenzó a quemarse su piel; el dolor fue tan intenso
que él mismo pidió ser sacrificado.
Hércules es un paradigma del superhumano,
digamos que superhombre, aunque debo aclarar de
una vez, que la connotación que doy al término, dista
del significado que le otorgó Nietzsche (1977), o que
ha adquirido en el discurso filosófico-científico de la
posmodernidad; en este caso, se refiere a un ser
extraordinario, con poderes fantásticos; sin embargo,
pretendo reflexionar acerca de los cambios que ha
sufrido en el tiempo la idea de seres superiores,
sobrehumanos, superhombres. Volvamos a Heracles,
cuya leyenda posee similares elementos fantásticos
que otras deidades del Olimpo; precisamente por esta
razón, he decidido tomarlo como ejemplo de las
narrativas que comúnmente identifican la mitología
grecorromana, para así explorar la simbología que se
oculta detrás de la ensoñación de seres
sobrehumanos.
Sostiene Eliade (1992) que, aunque la acepción
de la palabra mito ha sufrido, a lo largo de las épocas,
diferentes connotaciones e interpretaciones; sin
embargo, el mito proporciona modelos para la
conducta humana que confieren significado y valor a
la existencia. Es copiosa la cantidad de autores que
disertan sobre el origen y comprensión del mito; en
algunos de ellos es común la opinión de que el mito
representa una etapa prelógica del pensamiento, que
servirá de antesala a la aparición del pensar racional,
del logos, con la denominada escuela Jónica o de
Mileto, representada por Tales, Anaximandro y
Anaxímenes. Tal vez este juicio se fundamenta en que
fueron los mismos griegos, Platón, Jenófanes,
Aristóteles, quienes abjuraron del mito procurando
eliminar de él todo estigma de valor religioso o
metafísico de acuerdo con el uso que le dieron
Homero y Hesíodo.
ISSN: 2665-0398
Volumen: 4, Número: 9, Año: 2023 (enero-2023 a junio-2023)
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución No Comercial-Sin Derivar 4.0 Internacional
http://www.aulavirtual.web.ve
177
Si bien es cierto que la mitología está llena de
acontecimientos que merecen ser emulados:
hidalguía, valentía, amor, arrojo, sacrificio;
cualidades deseables en el imaginario que recrea un
mundo de superhombres, también es verdad que están
pletóricas de hechos vanidosos, bajos sentimientos,
traiciones, soberbia, engaño; es decir, son demasiado
humanas; de allí que Platón (1966), hace una crítica
al mal ejemplo que dan los poetas cuando narran las
historias del Olimpo y que pudieran dar los maestros
“encargados de instruir a la juventud, si es que
queremos que nuestros guardianes del Estado,
lleguen a ser piadosos y semejantes a los dioses, en la
medida que lo permitan las flaquezas humanas” (p.
201). En la república que idealiza el notable
ateniense, pergeña algunos principios divinos que
luego pasarán al cristianismo. Dios es bueno, justo,
absolutamente perfecto e inmutable, modelo superior
para los hombres; por tanto, su naturaleza no le
permite mentir, metamorfosearse (como es usual en
los dioses mitológicos), ni hacer el mal.
Las reflexiones anteriores permiten conjeturar
que la modélica ofrecida por Platón, conduce a
considerar que la flaqueza humana’, debe inspirarse
en los atributos divinos, pero que el hombre es
limitado en su proyecto vital; en consecuencia, no es
su atributo la divinidad. En pocas palabas, el hombre
no es Dios y sólo Dios hace hombres. La estructura
de clases sociales en la República, es un espejo de la
teoría platónica del alma: el pueblo, los guardianes y
los filósofos, encarnan respectivamente los deseos
corporales o la concupiscencia; los impulsos y afectos
o la irascibilidad y el conocimiento deliberativo o la
racionalidad. Una sociedad fundada en principios
morales se logrará a través de un proceso educativo
que forme a los ciudadanos de acuerdo con las
virtudes de templanza, fortaleza, prudencia y justicia,
luego asumidas como virtudes cardinales por el
cristianismo (Marías, 1980).
Seguidamente daré un salto cuántico hasta la
modernidad, para rastrear las huellas del
superhombre. En esta oportunidad, se trata de la
tragedia Fausto, obra cumbre del poeta alemán
Johann Wolgang von Goethe (1961), a quien le tomó
más de tres décadas escribirla. El libro, publicado en
1832, año coincidente con la muerte del bardo, recrea
una vieja leyenda donde el doctor Fausto, para ganar
inmortalidad, saber y fama, vende su alma a
Mefistófeles, el diablo. Los hechos ocurren en la edad
media, aunque la estética que rige pertenece al
romanticismo. Desde el inicio, Fausto se queja de
haber agotado las fuentes del saber (filosofía,
jurisprudencia, medicina, teología) y se encuentra
pobre, loco y ávido de más saberes. En un momento
de desesperación, el galeno exclama: “Misteriosa en
pleno día, no permite la Naturaleza que nadie
descorra sus velos; y todo cuanto quiera ella ocultar
al espíritu no hay esfuerzos humanos que puedan
arrancarlo de su seno” (Goethe, citado, p. 23).
Es así como el científico, frustrado gime a la
luna: “¡Si me fuese dado saber lo que contiene el
mundo en sus entrañas y presenciar el misterio de la
ISSN: 2665-0398
Volumen: 4, Número: 9, Año: 2023 (enero-2023 a junio-2023)
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución No Comercial-Sin Derivar 4.0 Internacional
http://www.aulavirtual.web.ve
178
fecundidad…y, libre de todas las angustias de la
ciencia, poder bañarme rejuvenecido en tu fresco
rocío!” (Goethe, citado, p. 16). En su desesperación y
hartazgo, se dedica a la magia e invoca los poderes
ocultos de la noche. Pero será Winston, su discípulo,
quien, siguiendo prácticas de magia y hechicería,
repite la audacia que las viejas leyendas atribuyen al
alquimista Paracelso, la creación de un homúnculo,
un hombre en miniatura dotado de gran inteligencia
(superhombre). Dice Wagner, quien contra natura
crea aquel ente sin la intervención -como diría Freud-
, del placer como pulsión vital: “Va a nacer un
hombre…Si el animal encuentra aún en ello placer, el
hombre, dotado de nobles cualidades, debe tener un
origen más noble y puro” (Goethe, citado, p. 182).
Winston se defenderá de ser considerado un
insensato por violar las leyes naturales, pero justifica
su proyecto advirtiendo que “…en lo futuro podremos
desafiar el acaso, y a partir de ahora también un
pensador producirá un cerebro capaz de pensar con
toda su perfección” (Goethe, citado, p. 182).
Apenas el homúnculo aparece dentro de la
retorta de cristal que le ha servido de matriz, cuando
decide seguir al diablo como su guía. Ha de
comprender mi lector, que la mesa está servida para
interpretar cómo esta anécdota de la tragedia
goethiana, se sustenta en algunos principios de la
modernidad: el destino del hombre privilegia el
dominio de la naturaleza, de la cual él se cree
excluido, interpretando los códigos (principalmente
numéricos) que ella esconde; para lograr este fin, se
fundamentará en la razón, con el objeto de dominar y
asegurar el futuro hacia el cual avanza en un
permanente progreso; en consecuencia, el saber
científico garantiza un mundo seguro, estable, sin
incertidumbres, en el cual es válido crear nuevos seres
de la nada.
Pero a su vez, el espíritu romántico que cultiva
Goethe, uno de sus grandes exponentes, revela
también una crítica a la modernidad. En ese orden de
ideas, apunta Fogar, (2013) que:
Mientras el Renacimiento significó una
ruptura con los valores medievales y un
retorno a la tradición clásica, el
Romanticismo cuestionó los cánones
racionales universales de esa tradición y
reivindicó elementos de la cultura
medieval. Contra el racionalismo
ilustrado postuló el valor de lo particular
y de los sentimientos (p.14).
Al mismo tiempo, el movimiento romántico
reivindica el retorno a la naturaleza, a los instintos, al
sentimiento, a las fuerzas ocultas que devienen de la
magia y la superstición, reivindican lo local, lo
popular; de modo que, aunque culturalmente no
puede decirse que los románticos perciben el mundo
como los hombres posmodernos; sin embargo,
comparten su sentido de la vulnerabilidad, el
desparpajo y el escepticismo. Así pues, esta visión del
superhombre representada en el homúnculo, está
cimentada en la transgresión, la negación ontológica
y un dudoso proceder ético.
ISSN: 2665-0398
Volumen: 4, Número: 9, Año: 2023 (enero-2023 a junio-2023)
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución No Comercial-Sin Derivar 4.0 Internacional
http://www.aulavirtual.web.ve
179
Me corresponde ahora sumergirme en la
extraordinaria obra de Friedrich Nietzsche (citado),
me refiero específicamente a su libro: “Así Hablaba
Zaratustra”. Previamente comentaré que en este
díscolo alemán, coinciden un pensador reflexivo y un
escritor de genio. Leerlo es entrar en su vorágine, en
la magia poética que privilegia el aforismo por sobre
el tratado, para recrear un mundo simbólico y
misterioso. Su narrativa y poesía, tienen la virtud de
que podemos prescindir de cualquier reflexión
filosófica y entregarnos a la ensoñación metafórica,
como un absoluto estético. Es imposible soslayar a
Nietzsche cuando hablamos del superhombre, siendo
el término producto de su artificio; citarlo en este
momento de mi ensayo obedece a razones
cronológicas que muchas veces impone la formalidad
académica; pero, quizá debimos comenzar a
elucubrar con su letra, la temática que nos ocupa.
En principio debo apuntar que Zaratustra es un
profeta inspirado en Zoroastro, creador del
mazdeísmo; quien en su caminar errabundo, prodiga
enseñanzas al pueblo, divulgando de esta manera el
pensamiento nietzscheano. Comienza por declarar la
muerte de Dios, de manera que el hombre tendrá que
aceptar que finalizó la etapa infantil donde el padre le
prodigaba protección y seguridad. Ahora se encuentra
solitario, lanzado al mundo, enfrentando su destino
como único artífice responsable; de alque su sino se
encuentra en construcción, en transición. En palabras
de González, et al., (1976) para Nietzsche:
…carece de sentido hablar de una esencia
humana fija y determinada; el hombre no
ha alcanzado aún su forma definitiva, es
el animal no fijado. Al humanismo que
consagra la eternización del modo de ser
actual del hombre, contrapone Nietzsche
el pensamiento de la superación del
hombre: el ser humano es un tránsito, un
paso hacia otra cosa, un momento de una
evolución y no un término (p.333).
La conciencia del hombre, una vez revelado el
hecho de que no hay certeza en el saber; se debate
entre lo apolíneo y lo dionisíaco; lo primero, como
reflejo de cordura, orden sindéresis, razón; lo
segundo, como revelación de las potencialidades
ocultas, de la emocionalidad, el azar, la sensualidad y
los instintos. El superhombre debe empeñarse en
construirse, en elaborarse, “está condenado a ser
libre”, sostendrá luego Sartre, como fundamento del
existencialismo que abreva en el pensamiento del
alemán; él es el único responsable de su destino, lo
cual le crea una permanente angustia, “es la libertad
misma la que se presenta como amenaza; o, mejor, la
inevitabilidad de la libertad es lo que constituye el
peligro” (Ortega, 1984, p. 28). En todo este proyecto
de autorrealización, el superhombre tiene a la
voluntad como fuerza que le impulsa a abrirse camino
en medio del caos.
En este momento, es oportuno dejar que la
resplandeciente prosa de Nietzsche (citado),
catalogado por algunos como el primer posmoderno,
hable por si sola:
¡Ante Dios! ¡Pero ahora ese Dios ha
muerto! Hombres superiores, ese Dios ha
ISSN: 2665-0398
Volumen: 4, Número: 9, Año: 2023 (enero-2023 a junio-2023)
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución No Comercial-Sin Derivar 4.0 Internacional
http://www.aulavirtual.web.ve
180
sido vuestro mayor peligro. Habéis
resucitado desde que él yace en la tumba.
Sólo ahora vuelve el Gran Mediodía;
¡Ahora el hombre superior se hace amo!...
El Superhombre es lo que me preocupa;
él es para lo primero y lo único, y no
el hombre: no el prójimo, no el más
pobre, no el más afligido, no el mejor…lo
que yo puedo amar en el hombre es que
es una transición y un acabamiento (p.
224).
Pido se dispense la prolongada cita, necesaria
por sus ideas y para disfrutar del talento escritural del
autor alemán. La construcción del superhombre
supone una nueva moral alejada de aquella pacata y
conservadora, lastre para el vuelo del nuevo Ícaro.
Lastimosamente, el pensamiento de Nietzsche acerca
del superhombre ha sido mal interpretado, el nazismo
leyó mal el lenguaje a veces críptico, también
manipuló por su deseo de imponer la absurda idea de
una raza superior, los arios, para conducir el mundo.
Por último, en este trayecto que escudriña los
pasos del superhombre hasta llegar a la
posmodernidad, acudiré a un poema de Jorge Luis
Borges (1974), “El Golem”. La anécdota pertenece a
la cábala y a la tradición judía; se trata de un rabino,
Judá León, quien en el gueto de Praga, crea un
Golem; es decir, un hombre a partir de materia
inanimada. Se supone que, debido a la combinatoria
azarosa de letras y sílabas, “sediento de saber lo que
Dios sabe / Judá León se dio a permutaciones / de
letras y a complejas variaciones / Y al fin pronunció
el Nombre que es la Clave” (p. 885).
Así surgió aquel simulacro de hombre con ojos
de perro que, a pesar de los esfuerzos didácticos y la
mirada piadosa de su padre, jamás logró aprender a
hablar (paradójica visión de quien nacido del verbo,
ni siquiera farfullaba) y a duras penas, barría bien o
mal la sinagoga. Para el Golem, Judá es su Dios; a él
elevaba sus manos filiales y copiaba sus devociones;
a pesar de ello, el religioso se lamenta de la torpeza
de su creatura a quien:
…miraba con ternura / Y con algún
horror. ¿Cómo (se dijo) / Pude engendrar
este penoso hijo / y la inacción dejé que
es la cordura? / ¿Por qué di en agregar a
la infinita / Serie un símbolo más? ¿Por
qué a la vana / madeja que en lo eterno se
devana, / Di otra causa, otro efecto y otra
cuita? (Borges, citado, pp. 886-887).
Según el texto del poeta argentino, nuevamente
nos encontramos ante el fracaso del hombre, cuando
intenta hacer las veces de Dios; incluso, a Judá León
le es imposible evitar el horror cuando observa a su
hijo; además, con un discurso que recuerda la ciencia
positivista (¿cuestionada en su abarcador y
pretensioso numen?), se lamenta de crear otra serie
(el artificio matemático alude al número) y una causa
más en el interminable principio causa-efecto, de la
metafísica. El final del poema es demoledor: “En la
hora de angustia y de luz vaga, / En su Golem los ojos
detenían. / ¿Quién nos dirá las cosas que sentía / Dios,
al mirar a su rabino en Praga?” (Borges, citado, p.
887). Recordemos que Borges es agnóstico, duda del
Dios judeo-cristiano, pero cree en una fuerza divina;
tal vez eso le permite ironizar con fino humor, la
ISSN: 2665-0398
Volumen: 4, Número: 9, Año: 2023 (enero-2023 a junio-2023)
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución No Comercial-Sin Derivar 4.0 Internacional
http://www.aulavirtual.web.ve
181
visión que Dios puede tener del ser humano
extraviado en su arrogancia, cuando ambiciona crear
un superhombre.
El superhombre llega a la posmodernidad
En los párrafos precedentes he realizado un
recorrido, quizás de forma heterodoxa, de la noción
del superhombre. Más bien se trata de un ligero
registro literario del afán del ser humano en crear,
crearse y creerse superior. Como puede apreciarse en
las obras citadas, las perspectivas sobre el
superhombre son muy disimiles y se mueven entre el
rechazo y la aceptación. Si nos atenemos a Nietzsche
(citado por Mayos, et al., sf), él mismo, en su
autobiografía Ecce Homo”, reclama la mala
interpretación que han dado a su concepto del
superhombre (Übermensh); y aclara, que la palabra se
refiere a un tipo de crianza suprema que contrasta con
los hombres de la modernidad y que ha sido
interpretado como una especie superior del hombre, a
medio camino entre el santo y el genio.
De cualquier modo, al parecer todos
coincidimos en que el superhombre es un hombre en
transición que se está haciendo; sin embargo, son
distintas las ópticas e interpretaciones que en la
posmodernidad se está dando al vocablo; algunas
rayan en la trivialidad grosera de los comics o del cine
de ficción; otras asumen posturas críticas que
rechazan la liviandad humana, con proyecciones
antropológicas y bioéticas, en su deseo irrefrenable de
ser Dios; y aquellas que la interpretan como un
proceso de superación, mediante la aplicación de la
tecnología en la sociedad del conocimiento.
Quizás haya otras ópticas: todas son reales,
todas están en pleno desarrollo. Lo cierto es que el
tema del superhombre, se encuentra inmerso en el
mismo debate del discurso filosófico posmoderno,
representado formidablemente en las posturas de
Habermas, para quien el proyecto moderno no ha
finalizado; y si bien es cierto, desfallecieron los viejos
metarrelatos legitimadores de la historia, es necesario
construir unos nuevos mediante el consenso y el
entendimiento, para recuperar el proyecto moderno; y
la de Lyotard (citado por Fonollosa, 1993), para
quien el fin de la historia debe ser visto de forma
optimista, puesto que representa la liberación del
subjetivismo y humanismo moderno, expresados en
el imperialismo y el capitalismo.
Desde mi opinión, coloco en observación
dudosa aquella idea nihilista que algunos teóricos
otorgan al hombre de la posmodernidad. Para ello,
paradójicamente me apropio de la cualidad que
descree de las verdades absolutas, y pongo en
suspenso; sin negar el pragmatismo epocal, la
condición fuertemente materialista, hedonista,
enfocada en el consumo, la vanidad, la emotividad, la
inconciencia absoluta, como aspectos generales
definitorios de la condición humana. A su vez,
acompaño la idea de Mayos, et al. (citado), cuando
afirma que hay que superar al mismo hombre,
sepultando la visión humanista y esencialista que ha
impuesto la tradición occidental. También comparto
ISSN: 2665-0398
Volumen: 4, Número: 9, Año: 2023 (enero-2023 a junio-2023)
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución No Comercial-Sin Derivar 4.0 Internacional
http://www.aulavirtual.web.ve
182
con Samuels (2008), sus ideas acerca de la
automodernidad, como etapa cultural posterior a la
posmodernidad, en la cual la era digital amplia el
sentido de libertad y control de los jóvenes
nativodigitales (¿verdaderos superhombres?); de
manera que ellos rompen los paradigmas que
gobiernan la educación tradicional e imponen el
determinismo social.
Entonces Dios hizo al hombre…y apareció
Robocop
Algunas veces, al referirme al superhombre, lo
he relacionado con el mito, para expresar el carácter
simbólico que otorgan las obras literarias que he
consultado. Pero entrado el siglo XXI, la ensoñación
fantasiosa adquiere consistencia de realidad tras la
tentación de manipular la genética y fabricar
superhumanos. Ya no se trata de lograr un
sobrehombre, suprahombre, trashombre o como
propone Vattimo, ultrahombre (Mayos, et al., citado),
para facilitar un puente hacia la humanidad
inconmensurable; al fin y al cabo, el asunto supera la
semántica; sino de hacer real la peregrina idea que
tiene un grupo de científicos y pensadores que creen
es un deber ético el mejorar las
capacidades del hombre sean estas de
índole biológica, psíquica o
moral…[quienes] admiten la posibilidad
de nuevos seres diferentes que
trascenderían al propio hombre… [y
proponen] como objetivo seres híbridos o
completamente distintos a partir del ser
humano (Pastor y García, 2014, pp. 10-
11).
La intención pareciera consustanciada con la
idea de mantener y sobrevalorar los principios y
propósitos de la modernidad prolongada por la
posmodernidad (Habermas dixit), en el entendido de
que el hombre todo lo puede y todo lo debe; al fin y
al cabo, es dueño y señor del universo y Natura está
obligada a rendirse a sus pies. El proyecto alberga en
mismo, un conjunto de implicaciones de carácter
ético, donde la selección de ‘los mejores’ a través de
la eugenesia, corresponderá a los seres humanos y no
a la voluntad divina; todo sea por obtener un hombre
con más fortaleza física, inteligencia, mayor
expectativa de vida, inmune a las enfermedades,
incapaz de padecer dolor, entre otras posibilidades
abiertas a la fantasía. El sólo hecho de borrar,
desaparecer, eliminar –use el adjetivo que más guste–
de forma absoluta el dolor en el ser humano,
derrumba por completo cualquier condición de
redención del espíritu, respecto del cuerpo, con todas
las consecuencias en el plano cristiano-teológico que
esto supone.
Aceptar y reconocer efectivamente, que una
parte de estas aspiraciones ya han sido alcanzadas
para beneficio de la humanidad; permite distanciarse
de asumir una actitud absurda que niegue la
importancia de los avances de la ciencia; pero
también, se abren interrogantes acerca de los límites
y quién los coloca.
Es oportuno recordar ahora que, antes de
despuntar el milenio, el mundo fue sorprendido con
la creación de la oveja Dolly, un clon obtenido
ISSN: 2665-0398
Volumen: 4, Número: 9, Año: 2023 (enero-2023 a junio-2023)
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución No Comercial-Sin Derivar 4.0 Internacional
http://www.aulavirtual.web.ve
183
mediante una célula no embrionaria; poco tiempo
después, un científico afirmaba que había sido
realizado el primer clon humano, aunque este hecho
no ha sido comprobado. Ahora se habla de androides,
nanotecnología, mecatrónica humana, robótica,
implantación de microchips en el cuerpo, entre
muchas otras posibilidades de la biotecnología.
¿Cuánto preservarán del hombre estos implantes?
¿Dónde quedará lo humano? Son interrogantes
abiertas cuando se “…pretende reconstruir el hombre
en una realidad ateleológica donde los perfiles de lo
humano se difuminan por completo” (Pastor y García,
2014, pp. 10-11).
¿El principio del fin o el fin de los principios?
La idea del superhombre nace con el hombre
mismo; en principio obedeció a una inspiración
simbólica de carácter mitológico; sin embargo, ella se
fue transformando en la medida como cambiaron los
postulados filosóficos. La literatura, incluso aquella
que comparte un doble propósito filosófico-literario,
tales los casos de “La República de Platón” y Así
hablaba “Zaratustra”, de Nietzsche, conservan un
registro pormenorizado de las intenciones y sueños
forjados por el hombre acerca de sus deseos
progresistas, la cual fue acentuada en la modernidad.
La posmodernidad recibe la idea del superhombre
cuando el estado del arte de la ciencia, revela notables
avances en la biotecnología que han beneficiado la
humanidad; a pesar de ello, quedan abiertos
profundos debates que invitan a revisar los alcances y
consecuencias que pudieran significar una
inaceptable desviación del destino humano. Así que,
tal cual inicié mi ensayo, tal cual lo culmino con la
frase: Quo Vadis Hominis (¿A dónde vas, hombre?).
Referencias
Borges, J. (1974). Obras Completas. Buenos Aires,
Argentina: Emecé.
Eliade, M. (1992). Mito y Realidad. Barcelona,
España: Labor.
Fogar, M. (2013). Corrientes del Pensamiento
Contemporáneo. Disponible:
https://hum.unne.edu.ar/academica/departamento
s/educa/catedras/cpc.htm.
Fonollosa, J. (1993). La posmodernidad, bases
filosóficas y valores: Enrahomar, 20, 91-97.
Goethe, J. (1962). Fausto. Barcelona, España:
Editorial Iberia.
González, L. (1995). Modernidad y posmodernidad:
reflexiones desde América Latina. Realidad:
Revista de Ciencias Sociales y Humanidades, 44,
385-395.
González, S., Muguerza, J., Pena, V., Quintanilla, M.,
del Val, F., Ribas, P. (1976). Nietzsche,
Friedrich. Quintanilla, M. (Ed), Diccionario de
Filosofía Contemporánea, (332-334). Salamanca:
Ediciones Sígueme.
Lyotard, J. (1991). La condición posmoderna.
Informe sobre el saber. Buenos Aires, Argentina:
R.E.I. Argentina S.A.
Marías, J. (1980). Historia de la Filosofía. Madrid:
Biblioteca de la Revista de Occidente.
Mayos, G., Cabeza, D., Murillo, D., Casol, J.,
Alcoberro, R., Turró, S., …Llorca, A. (s/f).
Nietzsche: el primer posmoderno. Cabeza, D.
(Ed), Filósofos Clásicos Hoy, (163-202).
Disponible:
http://www.ub.edu/histofilosofia/gmayos_old/PD
F/NietzschePrimerPosmoderno.pdf.
Nietzsche, F. (1977). Así hablaba Zaratustra. México
D.F: Editora Nacional.
ISSN: 2665-0398
Volumen: 4, Número: 9, Año: 2023 (enero-2023 a junio-2023)
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución No Comercial-Sin Derivar 4.0 Internacional
http://www.aulavirtual.web.ve
184
Ortega, J. (1984). El Existencialismo. Introducción al
libro El Existencialismo es un Humanismo de
Jean-Paul Sartre. Barcelona, España: Orbis.
Pastor, L. y García J. (2014). Modernidad y
Posmodernidad en la génesis del
Transhumanismo-Poshumanismo. Cuadernos de
Bioética, 25 (3), 335-350.
Platón. (1966). La República. Traducción, Juan
Bergua. Madrid, España: Clásicos Bergua.
Rivoir, A. (2012). Estrategias nacionales para la
sociedad de la información y el conocimiento en
América Latina, 2000 – 2010. El caso de Uruguay
(tesis doctoral). Universidad Oberta de Catalunya.
España.