los especialistas, para los alumnos queda la copia de
definiciones e ideas inconexas que se hacen
ininteligibles, carentes de sentido, significado y de
utilidad; pero no por eso dejaran de ser evaluados
bajo los criterios seleccionados por el docente. Al
respecto Torres (1996) afirma:
Los métodos prescinden de los
elementos sociales, humanos e
históricos. En el diseño del currículum
se deja al margen de la reflexión crítica
la forma en que las pautas sociales que
existen y condicionan el desarrollo de la
ciencia se entremezcla con la
creatividad y las habilidades personales
de los alumnos y alumnas y de los
profesores y profesoras, y como todo
esto influye en la reconstrucción y
apropiación de nuevos conocimientos
(p. 43).
Cabe destacar, el currículum oculto establece
relaciones entre la divulgación del “Capital
cultural”, esto es, el conjunto de símbolos, códigos,
conducta, y hábitos de pensamiento y la “natural”
estratificación de la sociedad y su ideología. Es por
ello que, como instituciones absolutamente
modernistas, las escuelas han dependido desde hace
tiempo de las tecnologías morales, políticas y
sociales que, con el lenguaje del orden, la certeza y
la superioridad, desarrollan un modelo de
pensamiento lineal, objetivo, implicativo y lógico,
donde las contradicciones no tienen lugar, “que
legitima una fe permanente en la tradición
cartesiana de la racionalidad, el progreso y la
historia” (Giroux, 1996, p. 154).
En este orden de ideas, dada la misión
civilizadora de la educación sustentada en el
positivismo, se hace difícil construir propuestas
curriculares donde el conocimiento sea concebido y
organizado para suprimir las diferencias, más aún,
éstas generan todo un sistema piramidal de
autoridad reconocido a través de la jerarquización
de los roles. Estas condiciones sólo llevan a
mantener en el interior de las escuelas un régimen
de códigos caracterizados por la desigualdad de
poder entre Profesores y estudiantes.
Del mismo modo, el currículum oculto
encierra y puntualiza las limitantes culturales de
viabilidad para el crecimiento personal al estipular
los roles sexuales, las ocupaciones y las perspectivas
personales y sociales involucrados en cada rol.
“Estas construcciones nos venden una socialización
del macho agresivo, tosco, permisivo, puto, con
poder, de la calle, con pelo e’guama, sin lágrimas y
‘azul’; y la de la hembra sumisa, sacrificada,
doméstica, silenciosa, del hogar, llorona y ‘rosada’”
(Portillo, 1994, p. 57).
Por consiguiente, el currículum oculto erige
las estructuras lógicas con las que se clasifica y
analiza el conocimiento y las exigencias en las que
se fundamenta su verdad, así como las apreciaciones
de las relaciones sociales que surgen de él.
Percibiéndose diversas perspectivas vinculadas con
el profesional en condiciones de honorarios,
disposición de tiempo laborable o de viabilidad de
ascender dentro de empresas, industrias o en el